Primer gran paso

El Senado aprobó el proyecto de Ley de Reconstrucción con lo cual podría convertirse en ley, si la Cámara de Diputados aprueba las modificaciones introducidas en el segundo trámite constitucional. Se ha dado así un gran paso para recuperar la competitividad del país y atraer inversiones reactivando nuestra economía. Si no hacemos cambios importantes, como los aprobados, conservaremos el ritmo de crecimiento que llevamos hace ya una década y estaremos condenados al estancamiento que nos devolverá a la pobreza, la frustración y la ingobernabilidad, que son caldo de cultivo para el crimen organizado, el populismo y otros males que ya nos acechan.

Como era de esperar, el proyecto obtuvo sólo los votos del oficialismo. La oposición se dividió entre los que estaban dispuestos a concordar algunos cambios, pero no resistieron la presión de la extrema izquierda; los que demandaban desnaturalizar la reforma, exigiendo, por ejemplo, que las rebajas de impuestos se compensaran, con lo que la carga tributaria seguía igual; y los que nunca estuvieron disponibles a aprobar nada, que es la posición irreductible del PC y el Frente Amplio, que nuevamente demostraron que son quienes lideran sin contrapeso su sector.

La oposición critica que se haya aprobado sin acuerdo e insisten que es el primer cambio tributario importante que se realiza en estos términos desde 1990. Es verdad y es una lástima, pero lo único que ello confirma es que siempre ha habido votos de derecha para subir impuestos -todas las reformas tributarias desde el 90 hasta ahora han ido en ese sentido-, pero no hay, y lamentablemente nunca habrá, votos de izquierda para rebajar la carga tributaria. Bien haría la derecha en asumir que, mientras el PC y el Frente Amplio sigan liderando, tampoco los habrá para reducir el tamaño del Estado, flexibilizar la legislación laboral, expandir la libertad de enseñanza o fortalecer la provisión privada de bienes públicos.

Pero esta reforma, siendo muy importante, es solo un primer paso, un cambio parcial indispensable, pero insuficiente por sí mismo para que nuestra economía vuelva a generar oportunidades de progreso a las personas. Mientras no se recupere la flexibilidad mínima del mercado laboral, seguiremos teniendo desempleo alto y remuneraciones bajas. Crecer es indispensable, pero insuficiente si tenemos crecimiento con desempleo.

La alternancia no consiste, como parece creer la oposición, en que cada cierto tiempo el país pueda ser administrado por sus adversarios, pero sin tocar nada. Cuando los chilenos votan por la alternativa a ellos no lo hacen únicamente para que haya una mejor administración, sino también y fundamentalmente para que haya un cambio de rumbo, de la dirección en que se conduce nuestra sociedad.

Demasiados años y demasiadas reformas se han hecho para que el Estado crezca y para que cada persona tenga un subsidio. Haría bien, y centraría las cosas, que por un tiempo nos dediquemos a recuperar las condiciones para que cada chileno tenga un buen trabajo.

Por Gonzalo Cordero, abogado

Julio 18, 2026 • 6 horas atrás por: LaTercera.com 28 visitas 2303271

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