Al observar los datos más recientes, surge un hallazgo central: los productos con una menor proporción de tetrahidrocannabinol (THC) en comparación con cannabidiol (CBD), así como las formulaciones que únicamente contienen CBD, no demostraron aportar un beneficio clínicamente relevante en el manejo del dolor crónico. Este resultado servirá como punto de partida para evaluar la utilidad y los riesgos de los productos a base de cannabis en estos pacientes, según una revisión sistemática elaborada por investigadores de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón en Estados Unidos. La investigación, de acuerdo con lo reportado por la publicación Annals of Internal Medicine, examinó más de dos docenas de ensayos clínicos y ofreció una perspectiva detallada sobre el alcance y las restricciones de estos productos en la atención de quienes padecen dolor persistente.
Según consignó Annals of Internal Medicine, el equipo de la Universidad de Oregón evaluó estudios realizados en más de 2.300 adultos afectados por dolor crónico y concluyó que los productos de cannabis con una proporción alta de THC en relación con el CBD pueden proporcionar una mejora leve del dolor y de la función, sobre todo en personas diagnosticadas con neuropatía. La revisión presenta datos obtenidos de 25 ensayos clínicos aleatorizados y controlados con placebo, los cuales se enfocaron en la eficacia y los efectos negativos de diferentes formulaciones provenientes del cannabis.
De acuerdo con el medio citado, los investigadores clasificaron los cannabinoides utilizados en los ensayos según la proporción de THC y CBD (alta, equivalente, baja), diferenciaron entre productos sintéticos, purificados o derivados de la planta, y consideraron los distintos métodos de administración, como la vía oral, oromucosa y tópica. Posteriormente analizaron la capacidad de estas sustancias para aliviar el dolor, mejorar la funcionalidad y su perfil de seguridad.
Entre los hallazgos destacados por Annals of Internal Medicine se encuentra que los productos orales con THC puro logran una reducción discreta en la intensidad del dolor. Dentro de los cannabinoides sintéticos, la nabilona demostró un efecto moderadamente favorable, mientras que el dronabinol ofreció una respuesta clínica nula o insignificante sobre la intensidad del dolor. Los productos denominados nabiximols aportaron una pequeña disminución en los niveles de dolor, sin repercutir significativamente en la función física de los pacientes evaluados.
El análisis indica de forma reiterada que todos los productos con proporciones altas o equiparables de THC generaron un incremento de efectos adversos que varió de moderado a grande. Entre las reacciones negativas más reportadas se mencionan el mareo, la somnolencia y las náuseas. Según describió el medio, estos efectos adversos constituyen una consideración relevante para la decisión clínica sobre el uso de estos fármacos.
Annals of Internal Medicine señaló también que la revisión de la Universidad de Oregón resalta la carencia de información respecto a los efectos a largo plazo de estos productos y la necesidad de explorar otras formulaciones de cannabis que aún no han sido estudiadas de forma sistemática. El análisis subraya la escasa duración de los ensayos existentes y la limitada diversidad de productos evaluados, lo cual dificulta la elaboración de recomendaciones sólidas para uso clínico extendido.
En un editorial adjunto del Centro de Cannabis y Cannabinoides de la Universidad de California en Los Ángeles, citado por el medio, se puntualizó que la investigación revisada expone tanto las potencialidades como las limitaciones de los cannabinoides aplicados al tratamiento del dolor crónico. Según el editorial, existe la posibilidad de que los derivados de THC aporten un alivio de magnitud moderada, aunque las diferencias en los resultados obtenidos y las inquietudes sobre la seguridad limitan la claridad de los beneficios.
El editorial publicado por Annals of Internal Medicine enfatiza que la inconsistencia observada entre distintos estudios y el aumento de riesgos asociados con los productos ricos en THC acentúan la importancia de seguir profundizando en la investigación de estos compuestos. Estas observaciones son relevantes, tanto para quienes padecen dolor persistente como para los profesionales de la salud y los responsables de políticas públicas, ya que la evidencia sobre la seguridad y eficacia de los cannabinoides permanece incompleta.
Los investigadores recomendaron en sus conclusiones que la utilización de productos de cannabis, en especial aquellos con elevados niveles de THC, debe contemplar cuidadosamente la relación entre el posible alivio a corto plazo y la probabilidad de desarrollar efectos adversos. Asimismo, instaron a la comunidad científica y médica a realizar estudios adicionales con períodos de seguimiento prolongados y sobre una mayor variedad de productos, de modo que se puedan establecer parámetros más precisos y orientaciones más eficaces para la indicación de cannabinoides en el tratamiento del dolor crónico.
completa toda los campos para contáctarnos