Puertos para ensanchar Chile

En el último tiempo se ha abierto un debate valioso sobre el futuro del Puerto de San Antonio desde dos dimensiones: optimizar lo que ya tenemos y planificar estratégicamente lo que viene. Ambos aspectos, sin embargo, comparten un problema estructural aún sin resolver: la falta de una gobernanza logística capaz de articular de manera eficaz las decisiones de infraestructura, conectividad y controles fronterizos entre ministerios, municipios y empresas del Estado orientada a fortalecer nuestro comercio exterior.

Efectivamente, la propuesta de postergar la expansión del Puerto Exterior de San Antonio, choca con los tiempos reales del Estado. Desarrollar infraestructura compleja toma fácilmente entre 12 y 15 años, y esperar a que la demanda sature la capacidad actual para recién retomar proyectos significa llegar irremediablemente tarde. En obras de esta magnitud, adelantarse a la curva de crecimiento es fundamental para asegurar la continuidad de un país de vocación exportadora.

Sin embargo, nuestra capacidad portuaria no puede medirse bajo una óptica estrictamente interna. En la actualidad, San Antonio y Valparaíso operan como un sistema portuario integrado de alcance macroregional. Para actuar eficazmente como un puente entre el Asia-Pacífico y el Atlántico, debemos entender al país como una plataforma logística eficiente que articule puertos, carreteras, ferrocarriles, pasos fronterizos y servicios públicos para conectar al Cono Sur con el mercado global. Eso es “Ensanchar Chile”.

Bajo este criterio, el debate sobre el Puerto Exterior de San Antonio no debe concentrarse solo en sus obras marítimas, sino también en la incorporación de mejoras significativas en su logística y conectividad hacia los centros productivos. De este modo, nos permitiría resolver algunos cuellos de botella críticos que tenemos en la actualidad. Ante la alta vulnerabilidad climática del Paso Los Libertadores, por ejemplo, habilitar el Paso Las Leñas como alternativa complementaria de baja altura permitiría consolidar el corredor bioceánico con Argentina y Brasil, reduciendo la interrupción invernal de carga y conectando directamente con la Carretera de la Fruta.

Asimismo, para mejorar nuestra productividad portuaria también se requieren procesos operacionales más eficientes. En seguridad, es necesaria la implementación de escáneres de última generación en los accesos portuarios para agilizar los flujos y aumentar el control frente al narcotráfico, donde licitar esta función a una concesión independiente y especializada permitiría responder con rapidez a esta urgencia. En eficiencia administrativa, es indispensable reforzar los equipos e instalaciones del SAG y de Aduanas para que operen las 24 horas, como sí ocurre en los aeropuertos, evitando aglomeraciones de camiones que elevan costos logísticos e impactan a las ciudades-puerto.

Para no perder relevancia internacional frente al desarrollo del resto de la región, nuestra institucionalidad debe superar la fragmentación actual y transitar hacia una gobernanza logística integrada con atribuciones reales de gestión. En un escenario geopolítico de reconfiguración de cadenas globales de suministro, nuestra principal ventaja es la ubicación estratégica en el Pacífico. “Ensanchar Chile” es la estrategia que requiere una economía abierta para crecer, atraer inversión y proyectar su desarrollo hacia las próximas décadas.

Por Juan Carlos García, ex ministro de Obras Públicas.

Julio 28, 2026 • 1 hora atrás por: LaTercera.com 20 visitas 2329455

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