¿Qué está pasando?

El país está asistiendo a una ofensiva ultraconservadora que abarca diversos ámbitos de la vida y que, en lo grueso, afecta a las capas sociales populares y de niveles socioeconómicos medios, y beneficia a los sectores socioeconómicos altos y sobre todo al 1% más rico de la población. No se trata de un personaje o de un partido. Se trata de un sector social y político hegemónico que busca perpetuar su dominación económica, ideológica, institucional y cultural.

Gonzalo Magueda. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 28/3/2026. El país está asistiendo a una ofensiva ultraconservadora que abarca diversos ámbitos de la vida y que, en lo grueso, afecta a las capas sociales populares y de niveles socioeconómicos medios, y beneficia a los sectores socioeconómicos altos y sobre todo al 1% más rico de la población.

Es una ofensiva ideológica, política, económica, cultural, autoritaria, que tiene los rasgos de los gobiernos de extrema derecha y que apunta a refundar el modelo neoliberal y la institucionalidad sistémica. Es un objetivo estratégico del gobierno de extrema derecha de José Antonio Kast, no se trata sólo de simples medidas puntuales.

Es así que, por ejemplo, quita varios impuestos a las grandes empresas, consorcios financieros y grupos familiares multimillonarios; le otorga a los gremios patronales y empleadores mejores condiciones con leyes laborales que les favorecen; toma decisiones que, por ejemplo, favorecen a las grandes empresas privadas pesqueras; genera condiciones en materia medioambiental beneficiosa para grandes corporaciones nacionales y trasnacionales; refuerza la educación pagada y con ello el negocio privado de las universidades; respalda la labor represiva de las Fuerzas Armadas y Carabineros en defensa de intereses empresariales y del orden para la clase alta; genera relatos que empoderan el machismo, el racismo, el autoritarismo, la discriminación, la teocracia y la reivindicación de lo obrado por la dictadura. Se produce, literalmente, una alianza de propósitos entre el gobierno y el gran empresariado.

En paralelo, el gobierno de Kast no tarda en tomar medidas contrarias a los sectores populares y las más amplias capas de la población. Sólo por recordar algunas, retiró el proyecto de negociación laboral ramal (ni siquiera lo dejó para la discusión democrática en el Congreso); acotó la gratuidad en la educación superior afectando sobre todo a las y los trabajadores que quieran ingresar a la universidad; obligó a miles de familias chilenas a asumir el pago del CAE, cuya plata se va entera a la banca privada; bajó presupuestos a los ministerios, afectando programas sociales; sacó del Congreso el proyecto de nueva Ley de Pesca que dejaba atrás la cuestionada “Ley Longueira” afectando a la pesca artesanal; quitó más de 40 proyectos medioambientales de protección de tierra y fauna chilena; eliminó el programa de derechos humanos para los próximos años; anunció la restricción en la jornada laboral de 40 horas semanales.

La intención estratégica de la extrema derecha y la derecha es, también, levantar un muro a las transformaciones de carácter progresista.

Lo del gobierno de Kast se trata de los altos objetivos de la derecha económica, de las fuerzas políticas ultraconservadoras y sus partidos, de los aparatos ideológicos orgánicos (centros de estudios, fundaciones, empresas periodísticas, etc.), de las representaciones locales de las trasnacionales, de segmentos de los altos mandos militares y policiales, y de sectores de la extrema derecha internacional, representados en la política exterior del gobierno de Donald Trup (graficado en dos ejemplos recientes: la asistencia de Kast a la reunión en Miami donde se aceptó el plan de Trump de generar una coordinación militar-policial, y el retiro de la candidatura de Michelle Bachelet a la secretaría general de Naciones Unidas).

No se trata, en definitiva, de un personaje o de un partido. Se trata de un sector social y político hegemónico que busca perpetuar su dominación económica, ideológica, institucional y cultural. Kast, su gabinete ministerial, los partidos de extrema derecha y derecha, sus medios de prensa afines, los gremios empresariales, las entidades orgánicas de estudios, están al servicio de ese sector social y político donde, por cierto, el poder central radica en ese 1% de multimillonarios y grupos trasnacionales, dueños de AFP, Isapres, banca privada, medios de comunicación y financistas de universidades, fundaciones y centros de estudios.

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Marzo 28, 2026 • 2 horas atrás por: ElSiglo.cl 36 visitas 1937127

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