Cuando un cubano en la isla quiere referirse “a los que mandan”, se golpea levemente el hombro con dos dedos. El gesto sutil, condicionado por casi siete décadas de censura, evoca la hombrera de un uniforme militar. En Cuba no se habla del Gobierno o del partido (Comunista, PCC, el único legal), sino de la “dirección del país”. Es un eufemismo que apunta al verdadero poder político y económico: el de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
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