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¿Quién es Gabriel Boric? ¿Qué es el Frente Amplio?

“Yo lo que busco es ser coherente”, señaló hace pocos días el Presidente Boric en su difundida entrevista en El País. En términos personales, no hay motivo para dudar de sus nobles intenciones, pero desde un punto de vista político parece imposible describir de ese modo su paso por La Moneda. Más allá de su autopercepción, el mandatario ha encarnado otra cosa.

Si se quiere, su zigzagueante trayectoria como gobernante —excesiva e inéditamente zigzagueante— quedó fijada en un puñado de meses del año 2022. Con pocas semanas de distancia, Boric recorrió el país y firmó borradores promoviendo el Apruebo (Belisario Velasco habló de la peor intervención electoral del Chile posdictadura); adoptó un tono momentáneamente más sobrio e incorporó al socialismo democrático al centro del poder; homenajeó al expresidente Aylwin, expresando una sentida admiración; e indultó a los “presos de la revuelta”, tensando la relación con el Poder Judicial y dinamitando la mesa transversal de seguridad que lideraba la entonces ministra Tohá.

Al recordar este itinerario —hay muchos otros ejemplos posibles—, las reacciones de sus partidarios suelen ser de dos tipos. Algunos lo atribuyen a los vaivenes propios del proceso de maduración de Boric (quien cumple 40 años en febrero). No obstante, esa clase de idas y vueltas no pertenece a un pasado remoto del mandatario, sino que representa una tendencia permanente en él. Así lo confirmó su reciente arremetida contra las AFP, fortalecidas por la misma reforma previsional que La Moneda firmó y celebró.

Otros argumentan que existe una especie de fijación con el frenteamplista, que impediría reconocer los indudables aspectos positivos de sus cambios de opinión. Ocurre, sin embargo, que el problema es más profundo. En rigor, a menos de dos meses de concluir su Presidencia ni Boric ni la nueva izquierda han sido capaces de ofrecer una explicación “coherente”, que permita comprender o justificar de forma creíble su errático recorrido. Y a falta de dicha explicación, su propuesta política queda completamente desdibujada.

Basta reparar en la polémica de estos días. Ayer el Frente Amplio manifestaba su indignación ante la absolución del ex teniente coronel de Carabineros Claudio Crespo—“impunidad” es lo más suave que se decía—; pero apenas un día antes el gobierno destacaba la llamada Ley Nain Retamal, invocada en el veredicto de absolución de Crespo, como su logro N° 307 dentro de los “1.000 avances” difundidos con fruición por Boric, Vallejo y compañía.

Nada de esto es trivial. Anoche en Tolerancia 0 de CNN el Presidente Boric afirmó lo siguiente: “no creo que durante nuestro gobierno hayamos impulsado políticas públicas que vayan en contra de los principios que hemos defendido”. La pregunta ineludible es cuáles son esos principios hoy. Como dijera Carolina Tohá en 2021 respecto de la centroizquierda, “tú no puedes ser una fuerza política, ni hablar en propiedad sobre el futuro, si no tienes un relato coherente sobre tu trayectoria y tu protagonismo en el pasado inmediato”. Ese es también el mayor vacío de la generación de Boric y el FA.

Por Claudio Alvarado Rojas, director ejecutivo del IES

Enero 14, 2026 • 1 hora atrás por: LaTercera.com 37 visitas

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