Sídney (Australia), 1 jun (EFE).- El neozelandés Tim Payne, un futbolista acostumbrado a desarrollar su carrera lejos de los focos, se ha convertido en una de las historias más llamativas de la previa del Mundial gracias a una campaña viral nacida en Argentina que ha movilizado a millones de aficionados en su apoyo y en el de los 'All Whites'.
Internacional con Nueva Zelanda desde hace más de una década, el lateral del Wellington Phoenix era conocido hasta hace apenas unas semanas principalmente por los seguidores del fútbol oceánico, donde ha construido una trayectoria sólida y discreta, alejada de la atención mediática que suele acompañar a las grandes estrellas del fútbol mundial.
Esa realidad cambió de forma repentina cuando una campaña impulsada en redes sociales por el creador de contenido argentino Valen Scarsini, conocido como 'el Scarso', lo eligió como el candidato ideal para convertirse en el "protagonista" del Mundial al ser considerado el futbolista "menos conocido" entre los convocados para la cita.
"Faltan muy pocos días para que empiece el Mundial y todos estamos esperando para alentar a nuestra selección. ¿Pero qué pasaría si hubiera un futbolista que nos uniera a todos, alguien al que apoyáramos sin importar nuestra nacionalidad?", planteó Scarsini en un vídeo publicado en Instagram que ya supera el millón de 'me gusta'.
El argentino buscó entre los convocados para el torneo al jugador con menos seguidores en redes sociales y su investigación terminó apuntando a Payne, que por entonces apenas superaba los 4.700 seguidores en Instagram.
La iniciativa se viralizó en cuestión de horas y disparó la popularidad del defensa neozelandés, que pasó de ser prácticamente un desconocido fuera de Oceanía a reunir una comunidad global de más de 3,7 millones de seguidores a pocos días del inicio del torneo.
El fenómeno ha generado además memes, vídeos y hasta una canción viral bautizada como "No Payne, No Gain", compartida por aficionados y cuentas vinculadas al fútbol oceánico, que presenta al defensa como el inesperado héroe popular del Mundial.
"Muchas gracias por todo el apoyo. Disculpen mi español", dijo Payne, cuya pareja es costarricense, en un vídeo publicado en sus redes sociales para agradecer "el amor de todo el mundo" recibido a raíz de la campaña.
Nacido en Auckland en 1994, Timothy John Payne comenzó su formación en el Auckland City antes de dar el salto a Inglaterra, donde pasó por las categorías inferiores del Blackburn Rovers de Lancashire y llegó a disputar encuentros con el primer equipo.
Posteriormente jugó en Estados Unidos y regresó al fútbol oceánico, donde terminó consolidándose en el Wellington Phoenix, el único club neozelandés que compite en la A-League, la máxima categoría del fútbol australiano.
Habitual como lateral derecho, aunque también puede actuar como central, Payne debutó con la selección con apenas 18 años y se convirtió con el paso del tiempo en uno de los jugadores más experimentados del equipo nacional.
La irrupción viral de Payne coincide con uno de los momentos más ilusionantes para el fútbol neozelandés de los últimos años. Los 'All Whites' regresan al Mundial con el objetivo de mejorar los precedentes de sus dos únicas participaciones, en España 1982 y Sudáfrica 2010.
En aquella edición de 2010, Nueva Zelanda logró un hito al concluir invicta la fase de grupos gracias a sus empates ante Eslovaquia, Italia y Paraguay, aunque no consiguió avanzar a los octavos de final.
El primer reto de Payne y de su selección llegará el 15 de junio, cuando Nueva Zelanda debute frente a Irán en Los Ángeles.
Posteriormente se medirá a Egipto y Bélgica en una fase de grupos en la que buscará lograr la primera victoria mundialista de su historia y, quizás, prolongar una leyenda que comenzó en redes sociales y ha terminado por dar la vuelta al mundo.
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