El Ciudadano
Los responsables de planificar y ejecutar un ataque ilícito de Estados Unidos contra una escuela en Minab, provincia de Hormozgan (Irán), que provocó la muerte de 168 personas —entre ellas más de 100 niños y niñas— deben rendir cuentas, ha declarado hoy Amnistía Internacional.
Las pruebas recabadas por la organización indican que el edificio escolar fue alcanzado directamente, junto con otras 12 estructuras de un complejo adyacente de la Guardia Revolucionaria Islámica, mediante armas guiadas. Esto apunta a que las fuerzas estadounidenses no tomaron todas las precauciones posibles para evitar daños a la población civil al llevar a cabo el ataque, lo que constituye una grave violación del derecho internacional humanitario. El hecho de que el edificio escolar fuera atacado directamente y de que antes hubiese sido parte del complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica suscita la preocupación de que las fuerzas estadounidenses puedan haberse basado en información de inteligencia obsoleta y haber incumplido su obligación de hacer todo lo posible para verificar que el objetivo previsto fuera un objetivo militar.
“Este desgarrador ataque contra una escuela, con aulas llenas de niños y niñas, es un ejemplo repugnante del precio catastrófico y totalmente previsible que paga la población civil durante este conflicto armado. Las escuelas deben ser lugares seguros y de aprendizaje para los niños y las niñas. En cambio, esta escuela en Minab se convirtió en un escenario de muerte masiva. Las autoridades estadounidenses podrían —y deberían— haber sabido que se trataba de un edificio escolar. Atacar un bien civil protegido, como una escuela, está estrictamente prohibido por el derecho internacional humanitario”, ha declarado Erika Guevara-Rosas, directora sénior de Investigación, Trabajo de Incidencia, Política y Campañas de Amnistía Internacional.
Las autoridades estadounidenses deben garantizar que la investigación que han anunciado sea imparcial, independiente y transparente. Las investigaciones sobre el ataque deben considerar la recopilación de inteligencia y sus evaluaciones, las decisiones de selección de objetivos y las precauciones adoptadas, así como la forma en que puede haberse empleado la inteligencia artificial en cada uno de estos pasos, a fin de evaluar cómo se tomaron las decisiones de selección de objetivos. Los resultados de la investigación deberán hacerse públicos.
Cuando existan pruebas suficientes, las autoridades competentes deben procesar a cualquier persona sospechosa de tener responsabilidad penal.” Las víctimas y sus familias tienen derecho a la verdad y la justicia, y deben recibir una reparación íntegra que incluya restitución, rehabilitación y compensación por los daños causados a la población civil.
“Si los atacantes no identificaron el edificio como escuela y, sin embargo, procedieron con el ataque, indicaría negligencia grave en su planificación y señalaría un vergonzoso fallo de inteligencia en las fuerzas armadas estadounidenses, así como una grave violación del derecho internacional humanitario. Por otro lado, si Estados Unidos sabía que la escuela era adyacente al complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica y procedió a atacar sin tomar todas las precauciones posibles —como atacar por la noche cuando la escuela habría estado vacía o advertir con anticipación efectiva a la población civil que probablemente se viera afectada—, el acto equivaldría a lanzar de manera temeraria un ataque indiscriminado que causó muertes y lesiones entre la población civil, y debe investigarse como crimen de guerra”, ha declarado Erika Guevara-Rosas.
“Por su parte, las autoridades iraníes deben retirar de inmediato, en la medida de lo posible, a la población civil de las proximidades de los objetivos militares y permitir la entrada de observadores independientes en el país. También deben restablecer el acceso a Internet para garantizar que los 92 millones de personas que residen en Irán tengan acceso a información vital y puedan contactar con sus seres queridos”.
Las grabaciones de vídeo, las imágenes de satélite y las entrevistas con tres fuentes independientes con información directa sobre la situación en Minab indican que un ataque aéreo alcanzó la escuela primaria Shajareh Tayyebeh la mañana del 28 de febrero de 2026, y causó muertes y lesiones entre la población civil —niños, niñas, progenitores y docentes—, además de graves daños y destrucción. En la escuela había tanto niñas como niños, que recibían clases en plantas separadas.
El análisis de Amnistía Internacional de las pruebas audiovisuales de los ataques con misiles contra el complejo adyacente de la Guardia Revolucionaria Islámica y de los restos de misiles publicados por medios estatales en Irán indican que para el ataque probablemente se utilizara un misil Tomahawk fabricado en Estados Unidos. En este conflicto, solamente las fuerzas estadounidenses utilizan misiles Tomahawk, que son misiles guiados con precisión.
La escuela fue atacada de forma individualizada, como parte de un ataque contra otras 12 estructuras en el complejo adyacente de la Guardia Revolucionaria Islámica, lo que suscitó una grave preocupación ante la posibilidad de que hubiera sido atacada tomando como base datos de inteligencia obsoletos. The New York Times informó el 11 de marzo de 2026 que una investigación preliminar de las fuerzas armadas estadounidenses había determinado que el ataque contra la escuela fue resultado de la utilización de datos obsoletos.
Cualquier uso actual o futuro de la inteligencia artificial aumenta el riesgo de este tipo de fallos. También el 11 de marzo de 2026, Brad Cooper, comandante del Mando Central estadounidense (CENTCOM), confirmó que Estados Unidos utilizaba herramientas avanzadas de inteligencia artificial para procesar grandes cantidades de datos relacionados con las operaciones.
La aparente dependencia de datos de inteligencia desactualizados —que no reflejaban la prolongada designación de la escuela primaria Shajareh Tayyebeh como bien civil— por parte de Estados Unidos constituiría una grave violación del principio de precaución, en particular de la obligación de hacer todo lo posible para verificar que un objetivo previsto es militar. Tras el ataque, los medios de comunicación y otras organizaciones pudieron verificar rápidamente que el edificio que albergaba la escuela llevaba separado del resto del complejo desde al menos 2016. Esto indica que las partes en el conflicto, con capacidades y tecnologías de recopilación de inteligencia mucho más avanzadas, sin duda estaban en condiciones de recopilar y verificar esta misma información, lo que debería haber llevado a la decisión de no atacar la escuela.
Tras el ataque, las autoridades iraníes se han aprovechado del sufrimiento de las familias de las víctimas y de los menores supervivientes con fines propagandísticos.
El Laboratorio de Pruebas de Amnistía Internacional analizó más de 30 imágenes satelitales de la escuela y del complejo adyacente de la Guardia Revolucionaria Islámica, incluidas imágenes capturadas después del ataque e imágenes históricas que datan de hace más de un decenio. La organización analizó 28 vídeos y 30 fotografías publicadas en Internet, incluidas imágenes que muestran el ataque contra el complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica, fotografías de restos de municiones y vídeos e imágenes que muestran las secuelas inmediatas, las labores de rescate y la recuperación de cadáveres en el lugar. Un patólogo forense independiente efectuó un análisis adicional.
La organización también revisó las declaraciones oficiales emitidas por las autoridades de Irán, Israel y Estados Unidos, así como informes de medios estatales e independientes, y entrevistó a tres personas radicadas fuera del país que tenían conocimiento de la situación en Minab, la escuela y el ataque: una persona integrante del cuerpo docente, una persona residente en Minab y una persona baluchi defensora de los derechos humanos.
Amnistía Internacional no pudo hablar directamente con testigos ni familiares de las víctimas debido al corte deliberado de Internet impuesto por las autoridades iraníes desde el 28 de febrero de 2026.
Según las autoridades estadounidenses, los ataques aéreos de las fuerzas israelíes y estadounidenses el 28 de febrero de 2026 comenzaron en todo Irán a las 9:45, hora local.
En una entrevista con los medios de comunicación, Mohammad Ashouri, gobernador de la provincia de Hormozgan, afirmó que la escuela primaria Shajareh Tayyebeh fue atacada una hora después de iniciarse la operación militar, a las 10:45 hora local.
Amnistía Internacional habló con Sohrab (nombre ficticio por motivos de seguridad), residente de Minab, quien informó a la organización de que se había puesto en contacto con cuatro fuentes independientes que tenían conocimiento directo del ataque a la escuela. Según informó, el personal de la escuela comenzó a avisar a los progenitores alrededor de las 10:00 de que acudieran a recoger a sus hijos e hijas. Al parecer, su decisión precedió a una alerta oficial a escala nacional emitida (unos 15 minutos después) por las autoridades iraníes, en la que se anunciaba el cierre de todas las escuelas del país.
La organización también habló con Shiva Amelirad, representante internacional del Consejo de Coordinación de Asociaciones Sindicales de Docentes Iraníes, radicada fuera de Irán, que transmitió información de dos fuentes independientes con conocimiento directo de la escuela y el ataque.
Shiva Amelirad y Sohrab informaron de que, cuando muchas familias llegaron a la escuela para recoger a sus menores, ya se había producido el ataque. Sohrab dijo a la organización:
“La gente de las calles cercanas y la que tuvo tiempo se apresuró e intentó recoger a los niños y niñas cuya familia aún no había llegado. Gran parte del alumnado era de pueblos de los alrededores y el desplazamiento era lento; quienes vivían más lejos debían esperar hasta que llegara un vehículo desde el pueblo. Esa espera fue mortal. La directiva y el personal docente se quedó en la escuela para sacar a los niños y las niñas. La mayoría murieron. Nadie imaginaba que fueran a atacar una escuela dentro de la ciudad”.
Según las autoridades iraníes, en el ataque murieron 168 personas. El 3 de marzo de 2026, la agencia de noticias Mizan, del poder judicial, anunció que había al menos 110 escolares entre las personas fallecidas —66 niños y 54 niñas—, además de 26 docentes y cuatro progenitores. El 7 de marzo de 2026, las autoridades publicaron un collage que contenía imágenes de 119 niños y niñas fallecidos. Debido al bloqueo de Internet en curso y a la falta de acceso al país para inspeccionar el lugar y entrevistar a las personas afectadas, Amnistía Internacional no puede corroborar de forma independiente el número de personas fallecidas.
Según la investigación de Amnistía Internacional, la escuela está situada en el barrio de Shahrak-e Al-Mahdi, en Minab, y es adyacente a un complejo perteneciente a la Brigada de Misiles Seyyed al-Shohada Asif de la fuerza naval de la Guardia Revolucionaria Islámica responsable de la defensa costera en el sur de Irán. El complejo es una instalación militar de la Guardia Revolucionaria Islámica, que contiene múltiples edificios. También hay un centro médico —la clínica especializada Shahid Absalan— perteneciente al Comando de Salud de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica, delimitado con muros dentro del complejo.
Shiva Amelirad y Sohrab informaron a Amnistía Internacional de que la escuela atendía tanto a hijos e hijas del personal de la Guardia Revolucionaria Islámica como a familias de bajos ingresos de la zona, incluidos miembros de la oprimida minoría étnica baluchi de Irán.
El análisis efectuado por Amnistía Internacional sobre imágenes de satélite que datan de 2013 muestra que el edificio escolar actual se encontraba anteriormente comprendido en el perímetro del complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica, si bien más tarde fue amurallado y se crearon entradas públicas separadas.
Las imágenes satelitales de 2016 indican que las instalaciones de la escuela —en el noreste del complejo— habían sido separadas físicamente del complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica mediante muros perimetrales y tres entradas cerradas separadas. Las imágenes satelitales capturadas en 2017 y 2018 muestran que los terrenos y las paredes estaban decorados con motivos y colores similares a los de otras escuelas de la zona. Entre 2023 y 2025, dos imágenes satelitales capturadas en días escolares reflejan nueva pintura en el terreno y personas presentes frente a las entradas.
Según Shiva Amelirad, el edificio escolar había servido anteriormente como cuartel general de mando de este complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica, antes de convertirse en escuela hace varios años. Amnistía Internacional no ha podido determinar la fecha en que el edificio pasó a utilizarse como escuela.
Las imágenes de satélite de las 10:23, hora local, del 28 de febrero de 2026 indican que en ese momento la escuela y el complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica seguían en pie sin daños visibles, lo que sugiere que los ataques se produjeron después.
Las autoridades estatales iraníes anunciaron que el ataque tuvo lugar a las 10:45. Los vídeos publicados en Internet a las 11:49 y las 12:00 muestran un humo espeso que se elevaba desde la dirección del complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El análisis de las imágenes satelitales de los días 2 y 4 de marzo muestra la destrucción en el emplazamiento de la escuela y el complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Las imágenes de satélite del 4 de marzo de 2026 reflejan que la mitad oeste del edificio escolar está destruida. Se observa una gran pila de escombros, así como daños o destrucción de al menos 12 estructuras dentro del complejo adyacente de la Guardia Revolucionaria Islámica. El edificio escolar está a unos 74 metros de la estructura más cercana atacada, en el complejo adyacente de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Los vídeos de la escena muestran un característico derribo en cascada del tejado, lo que constituye una prueba de que un ataque aéreo afectó a gran parte del edificio escolar.
Además de las imágenes de satélite, varios vídeos publicados el 28 de febrero de 2026 muestran las consecuencias inmediatas del ataque contra la escuela.
El vídeo del terreno de la escuela grabado tras el ataque muestra las paredes pintadas de colores vivos que separan la escuela del recinto de la Guardia Revolucionaria Islámica y las marcas del patio de recreo en el suelo. En el lado oeste de la escuela, el edificio parece haber sido en gran parte reducido a escombros. El lado este, que sigue en pie, presenta graves daños y se eleva un espeso humo desde su interior.
Los vídeos y las imágenes publicados en Internet muestran que, después del ataque, el patio de la escuela se llenó rápidamente de decenas de hombres y mujeres, que ayudaron a retirar escombros. Otros vídeos muestran que las labores de rescate contaron con el apoyo de miembros de la Media Luna Roja iraní y otros, incluidos hombres con un uniforme de camuflaje verde y marrón parecido al de la Guardia Revolucionaria Islámica y sus batallones Basij, así como varios camiones y excavadoras.
Varios vídeos muestran decenas de mochilas infantiles llenas de polvo recogidas en una zona, algunas manchadas con lo que parece ser sangre. En un vídeo, se ven mujeres sentadas al lado de las mochilas llorando, mientras una excavadora remueve los escombros al fondo. Otro vídeo muestra varias personas de pie alrededor de los escombros, bajo los que puede verse parte de un cuerpo humano. Según un patólogo forense consultado por Amnistía Internacional, se trata de un antebrazo que parece haber sido amputado de forma traumática. El tamaño de la mano y el antebrazo, en comparación con los de los hombres adultos visibles en las imágenes, indica que lo más probable es que pertenecieran a un menor. Un vídeo filmado avanzada la tarde muestra a un hombre de pie entre los escombros sosteniendo una mano y un antebrazo amputados. Según el patólogo forense, la mano y el antebrazo están cubiertos de polvo y las laceraciones son compatibles con traumatismos causados por una explosión. También considera muy probable que provengan del cuerpo de un menor.
Un vídeo grabado en el interior de una de las aulas muestra escombros sobre los bancos y pupitres. Los marcos de las ventanas, los bancos verdes y la decoración mural visible en las imágenes coinciden con el estilo de otras partes de la escuela, lo que indica que la parte destruida del edificio se utilizaba con fines educativos.
Un vídeo publicado el 8 de marzo de 2026 por la agencia de noticias estatal iraní Mehr News Agency y verificado por Amnistía Internacional muestra el impacto de un misil en el complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Un análisis más detallado de las imágenes indica que es muy probable que se trate de un misil de crucero subsónico Tomahawk fabricado en Estados Unidos, identificable por sus distintivas alas y sus grandes aletas cuadradas. Según las imágenes, ese misil específico no afectó a la escuela. El vídeo también muestra una columna de humo gris en la parte noreste del complejo, que podría haberse originado en la escuela o en los edificios adyacentes del complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El 9 de marzo de 2026, la emisora estatal, la Radiotelevisión de la República Islámica de Irán (IRIB), difundió imágenes de lo que parecen ser restos de misiles compatibles con un misil Tomahawk hallado. La IRIB declaró que las imágenes pertenecían a “los restos de un misil estadounidense que cayó sobre los niños y niñas de la escuela de Minab”. Si bien estos restos corroborarían aún más que hubo partes del complejo alcanzadas por al menos un misil Tomahawk, Amnistía Internacional no puede verificar de forma independiente que la escuela fuese atacada por munición similar.
Durante una rueda de prensa del Pentágono el 2 de marzo de 2026, Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, confirmó que la Marina de Estados Unidos había disparado misiles Tomahawk el 28 de febrero de 2026 en el sur de Irán. Durante otra conferencia de prensa el 4 de marzo de 2026, Dan Caine mostró un mapa de las ubicaciones atacadas por las fuerzas estadounidenses e israelíes durante las primeras 100 horas de la intervención militar, en las que se incluía Minab. Cuando se preguntó por el ataque a la escuela, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que el Pentágono estaba investigando el incidente.
Durante una rueda de prensa el 9 de marzo de 2026, en respuesta a la pregunta de un periodista sobre el misil Tomahawk que probablemente impactara en la escuela, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que “Irán u otro” era el responsable del ataque.
El 10 de marzo de 2026, una portavoz de la Casa Blanca confirmó que había investigaciones en curso sobre el ataque a la escuela y que el Departamento de Defensa estadounidense publicaría un informe completo.
El derecho internacional humanitario exige a las partes en el conflicto distinguir en todo momento entre combatientes y objetivos militares, por un lado, y personas y bienes de carácter civil, por otro. Está prohibido atacar directamente a la población civil y a los bienes de carácter civil, como las escuelas. Solamente combatientes y objetivos militares pueden ser objeto de ataque.
Las partes en el conflicto también deben respetar el principio de precaución, que exige prestar atención constante a no causar daños a la población civil y a bienes de carácter civil durante las operaciones militares, lo que incluye tomar todas las precauciones posibles para evitar o reducir al mínimo la pérdida de vidas de civiles, las lesiones a civiles y los daños a bienes de carácter civil durante los ataques.
En consecuencia, deben hacer todo lo posible para verificar que los objetivos son militares, lo que incluye llevar a cabo una recopilación de datos de inteligencia rigurosa y actualizada, así como la conducción de análisis y la verificación de toda la información disponible acerca de un objetivo. Si en cualquier momento durante su planificación o ejecución se hace evidente que el objetivo no es militar o que el ataque sería desproporcionado, éste debe cancelarse o suspenderse. Las partes en el conflicto deben garantizar que se mantenga un control humano significativo durante el uso de inteligencia artificial en la planificación y ejecución de ataques.
Las partes en el conflicto también deben tomar todas las precauciones posibles para elegir las armas, las tácticas y las modalidades de un ataque, incluido el momento en que se lleva a cabo, con el fin de evitar o reducir al mínimo los daños incidentales a la población civil y los daños a bienes de carácter civil, y advertir con la debida antelación de los ataques que puedan afectar a la población civil, salvo que las circunstancias no lo permitan.
Además, el derecho internacional humanitario exige que las partes en el conflicto adopten todas las precauciones posibles para proteger de los efectos de los ataques a la población civil y los bienes de carácter civil bajo su control. Esto incluye retirar, en la medida de lo posible, a la población y los bienes de carácter civil de las proximidades de objetivos militares. En consecuencia, las autoridades iraníes no deberían haber ubicado la escuela en un edificio adyacente a un complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el cual se considera objetivo militar durante el conflicto armado y que, de hecho, fue atacado.
Los testimonios y los vídeos recopilados por Amnistía Internacional también revelan que las autoridades iraníes obligaron a familias de los menores fallecidos a participar en ceremonias funerarias que no se ajustaban a sus tradiciones y utilizaron a niños y niñas supervivientes con traumatismos con fines de propaganda estatal.
Según comunicó Sohrab a la organización, las autoridades informaron a las familias de que todos los cadáveres de menores se depositarían en ataúdes y se sumarían a un único funeral masivo organizado por el Estado el 3 de marzo de 2026, en el que se recitarían oraciones musulmanas chiíes, pese a que algunas de las víctimas y sus familias pertenecían a la minoría suní baluchi de Irán, que observa ritos religiosos distintos. Cuando algunas familias expresaron su deseo de celebrar un funeral acorde a sus propias tradiciones religiosas, las autoridades respondieron que no lo permitirían. Según Sohrab, las autoridades indicaron a las familias que no recibirían los restos de sus hijos e hijas hasta después de la ceremonia masiva.
Además, las autoridades han llevado a menores supervivientes hasta las ruinas de su escuela, donde han grabado vídeos con fines propagandísticos, a pesar de las lesiones y traumatismos visibles. En un vídeo publicado en Internet el 5 de marzo de 2026, un periodista entrevista a dos niñas visiblemente angustiadas —de edad aparente entre los 7 y 11 años— y pide repetidamente a la menor que mencione a sus amigas fallecidas y diga a cuáles quería más. La joven nombra a sus amigas y dice que las quería a todas. Añade que la madre de una de sus amigas, que era maestra, también murió, y luego rompe a llorar.
En otro vídeo, una niña de 10 años con una visible lesión en el rostro es interpelada durante el funeral masivo sobre la muerte de su hermano de 11 años. La entrevista se emitió en los medios de comunicación estatales el 6 de marzo de 2026.
Estos actos de coacción, intimidación e instrumentalización tanto de las familias en duelo como de los niños y niñas supervivientes con traumatismos provocan una grave angustia psicológica y podrían violar la prohibición absoluta de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Los sistemas esenciales implantados en los últimos años basándose en el trabajo iniciado por el primer gobierno de Trump para reducir y responder mejor a los daños causados a la población civil por acciones letales estadounidenses llevadas a cabo en otros países están amenazados por el actual gobierno de Trump. Los medios de comunicación han informado de que los programas del Departamento de Defensa centrados en la mitigación de los daños civiles y la respuesta a ellos se han desmantelado, y de que el presidente estadounidense ha recortado las limitaciones que tenían los mandos militares para autorizar ciertos tipos de ataques aéreos y operaciones especiales. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha despedido a los principales abogados militares responsables de garantizar el cumplimiento del derecho internacional humanitario en las operaciones militares.
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar conjunta en Irán. Desde entonces, se han producido miles de ataques en todo el país. Las autoridades iraníes han lanzado ataques de represalia en toda la región. El conflicto armado se ha extendido rápidamente y ha dado lugar a hostilidades regionales en todo Oriente Próximo. Además, ha provocado una pérdida significativa de vidas civiles y la destrucción de infraestructuras civiles. En respuesta a los ataques de Hezbolá, Israel también ha intensificado sus ataques contra Líbano.
Hasta la fecha, según los informes, al menos 1.255 personas han perdido la vida en Irán, más de 773 en el Líbano, al menos 12 en Israel y al menos 17 en otros países de la región.
El 7 de marzo de 2026, el director del Centro de Información y Relaciones Públicas del Ministerio de Educación de Irán anunció que al menos 66 escuelas en todo Irán habían sufrido daños o sido destruidas, lo que a su vez causó la muerte de estudiantes en varias de ellas. El 28 de febrero de 2026 murió un escolar en el patio de recreo de la escuela primaria Imam Reza en Abyek, provincia de Qazvin, tras un ataque cercano que rompió ventanas y provocó la caída de escombros en el patio. Las cámaras de videovigilancia captaron el incidente.
En una declaración del 12 de marzo, ocho expertos de la ONU pidieron una investigación independiente de los ataques específicos que podrían constituir graves violaciones del derecho internacional humanitario, en referencia a los ataques contra la escuela.
La entrada ¿Quién responde por la masacre en una escuela de niñas de Irán? Exigen que EE.UU. rinda cuentas y determine responsables se publicó primero en El Ciudadano.
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