
Enviada a Córdoba. Mientras el país se enteraba del hallazgo sin vida de Agostina Vega en un descampado, Viviana Brizuela pasaba su cumpleaños en estado de shock. “Tengo 61, los cumplí ayer”, le dijo a Infobae este domingo. La mujer está completamente desconsolada: el día que debía ser de festejo, se enteró de que la adolescente buscada hace una semana estaba muerta y que el principal sospechoso del crimen era su hijo, Claudio Barrelier.
“Pasé todo el día tirada en la cama llorando. Me cuesta creer todo esto. No quiero mirar las noticias", dijo desde la esquina de la casa donde crió al único detenido por el homicidio de la menor y a su hermana más grande.
Viviana Brizuela dedicó su vida a cuidar a sus hijos. Trabajó como guardia de seguridad durante largos años y ahora se dedica a hacer limpiezas en casas de familias. Vive en el barrio de Alta Córdoba con su madre de 86 años; a unas 20 cuadras del domicilio de Barrelier, que ahora está preservado por ser un punto clave en la investigación por Agostina.
Durante el diálogo con Infobae, no paró de llorar. “Yo no creí una cosa así. El lunes lo vi. Lo vi bien”, contó. Ese día, la menor ya llevaba más de 24 horas desaparecida y el acusado ya había estado en el descampado donde en las últimas horas encontraron los restos de la víctima.
“Era un solcito, lo quería todo el mundo. Un chico sano”, recuerda sobre la infancia de su hijo. “Nunca me hubiera imaginado esto, quiero ir a verlo para que me explique por qué“, siguió.
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