El Ciudadano
Por Álvaro Bustos Barrera
Hace un par de días en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, se llevó a cabo una nueva edición de la prestigiosa guía gastronómica y el ranking anual que distingue a las mejores 50 pizzas de Latinoamérica. Instancia, donde Chile estuvo presente con 7 representantes y 3 dentro de los más laureados: Allería (2°), Raffaella Cucina (11°) y Brunapoli (13°); mientras que otras cuatro se ubicaron en lugares posteriores como Capri, 400 Pizzería, Davvero y St Giovanni’s, todos establecimientos ubicados en Santiago.
La competencia a nivel LATAM cuenta con un reglamento complejo y estricto por donde se le mire, basado en rigurosas inspecciones anónimas, donde se evalúa la técnica utilizada, calidad de los ingredientes y, por supuesto, la eficacia del servicio de cada restaurant.
Con estos resultados, decidí darme una vuelta por uno de los negocios que logró un reconocimiento en el certamen pizzero y me dirigí a calle Nuestra Señora del Rosario #21 en la comuna de Las Condes, donde se encuentra Raffaella Cucina desde su creación en 2022 y donde se ofrecen pizzas napolitanas y pastas frescas preparadas en el minuto con ingredientes de primera calidad, además de ensaladas, antipastos y postres.

Lideran este proyecto Javier Lizama, quien luego de trabajar 3 años en una importadora de productos italianos y de participar en el programa Masterchef, se asoció junto a su amigo, Javier Gómez, para crear un restaurant para que todos los vecinos del sector pudieran comer una buena pizza o un rico plato de pastas, tal como si estuvieran en casa.
Ingresé a eso de las 13:00 horas de manera sigilosa y fui interceptado por una señorita que me saludó cordialmente y preguntó si tenía reserva. “No”, lancé con una sonrisa nerviosa mientras aprovechaba de fisgonear el espacio y sentir como un acicate, el reconfortante aroma de las masas artesanales horneadas en el lugar.

Tomé asiento en una mesa cercana a la barra y en un santiamén, llegó a mi lado otra señorita quien se presentó como Aranxa y, tras una segunda bienvenida, me invitó a ojear la carta en el QR, sin antes ofrecerme un vaso de agua.
El sitio donde está ubicado el restaurante fue antiguamente una casa residencial, acogedora, amplia, con un patio delantero generoso que fácilmente puede albergar a unas 40 personas bien acomodadas y otras tantas en la parte trasera, donde además está la opción para fumadores.
Para comenzar me sugirieron una preparación que próximamente se estrenará en la carta: Parmigiana alla Melanzane, que consta de berenjenas grilladas acompañadas de pomodoro San Marzano, tomates cherry asados, Fior di Latte, pesto de albahaca y Grana Padano DOP, con focaccia de la casa. Una alternativa fresca, liviana, una opción agradable desde su presentación, a la ejecución perfecta de los ingredientes.

La experiencia en una de las once mejores pizzerías de Latinoamérica, continuó con la orientación de la joven chef Valentina Salas, quien me azuzó a probar una nueva alternativa que también se sumará y que lleva por nombre Valeria, en honor a la pizzaiola del restaurant: hecha en base a bechamel, quesos Fior di Latte y Gorgonzola, champiñones parís salteados en aceite de ajo, cebolla caramelizada y luego se agrega grana padano rayado, ciboulette, aceite de tartufo y un crocante de pecorino.

Mientras la comanda llegaba a la cocina y se comenzaba a hornear mi pedido, aproveché de disfrutar uno de los cocteles de autor más pedidos por la clientela, Nostalgia de Verano, lo cual me dio tiempo de ver la dinámica en las mesas a mi alrededor, donde distintos tipos de personas disfrutaban con entusiasmo los platillos, bebían cervezas, tragos y algunos jugos.
La creación de Valeria, la pizza de autor que me ofrecieron previamente, fue todo un descubrimiento y un acierto de incluirla en la carta. Una masa esponjosa y una exquisita variedad de sabores, incluyendo el crocante de queso pecorino que aporta a todas luces y que recomiendo sí o sí.

Aranxa, la chica que se encargó de atenderme y hacerme sentir como el propio Anton Ego de Ratatoullie, me invitó luego a probar una pasta artesanal estilo carta, pero que en Italia le llaman Fagottini di Zucca, rellena de zapallo camote al horno, con romero, salvia, sal y pimienta, además de cebolla caramelizada, grana padano, mascarpone y almendras molidas. Rescato la suavidad del conjunto, pero pondría atención a la salsa de mantequilla, puesto que resulta un tanto empalagosa al final.
Para terminar, me permití una licencia que no me atreví a rechazar. El clásico Tiramisú, hecho en casa siguiendo la tradición italiana, con galletas Savoiardi, espresso Lavazza, toques de amaretto Disaronno, huevo pasteurizado y queso mascarpone, decorado con frutillas y reducción de frutos rojos. Un postre correcto y bien elaborado por el encargado de los dulces.

Mi estadía en Raffaella Cucina, el premiado restaurant italiano ya está en su recta final y, a decir verdad, me voy con la sensación de haber estado en un lugar que invita a disfrutar de esos sabores mediterráneos intensos, donde el tomate, el aceite de oliva extra virgen, los quesos y la albahaca, sobresalen con orgullo en una propuesta que va muy bien encaminada, con un equipo que sabe lo que hace y disfruta reconfortar a los comensales.
En definitiva, Raffaella ofrece una muy buena experiencia gastronómica teniendo como principal base la auténtica cocina italiana y una excelente atención. Un restaurante de barrio con el compromiso de brindar un ambiente cálido, familiar y cercano, donde cada comensal se sienta como en casa.
Evaluación: Excelente.
La entrada Raffaella Cucina: el restaurant que brilla con sus pizzas napolitanas en Chile y el Continente se publicó primero en El Ciudadano.
completa toda los campos para contáctarnos