Este campesino de Siberia no llegó a tener cargo oficial en la corte del zar, pero tras frenar aparentemente un ataque hemofílico del hijo de Nicolás II, se metió a la zarina en el bolsillo. Su influencia en la pareja real fue enorme y acabó conduciéndolos a su final, como cuenta el historiador británico Antony Beevor en el libro ‘Rasputín y la caída de los Románov’, del que ‘Ideas’ adelanta un extracto
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