Sol Carreras
Madrid, 3 jun (EFE).- Las cifras muestran un aumento de jóvenes católicos en España, una tendencia tras la que hay razones como la vivencia de la pandemia, la ausencia de prejuicios en la visión de la Iglesia respecto a otras generaciones, la normalización de la espiritualidad o las nuevas corrientes de 'catolicismo cool'.
El interés creciente de la juventud hacia la fe católica lo respaldan estudios recientes como el de 'Jóvenes Españoles 2026', de la Fundación SM, que afirma que los jóvenes que se identifican como católicos —practicantes o no— pasa del 31,6 % en 2020 al 45 % en 2025.
Y a través de datos del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), una publicación del centro de análisis Funcas concluye que hay un aumento de católicos en la franja de 18 a 24 años, en concreto entre los hombres: del 33 % en 2020 al 41 % en 2025.
Pero esta aproximación de los más jóvenes a la Iglesia católica no es solo cuantitativa, sino también cualitativa, según constatan los expertos consultados por EFE a pocos días de la visita a España del papa León XIV.
El actual contexto cultural, que muestra abiertamente la espiritualidad y la fe católica a través de discos como 'Lux', de Rosalía, o la película 'Los domingos', de Alauda Ruiz de Azúa, y la aparición de 'influencers' católicos en redes sociales son algunos de los motivos que lo explican, aunque hay más.
"La pandemia fue una inflexión global. Nos paró la vida y nos hizo preguntarnos a dónde íbamos", comenta el sociólogo Fernando Vidal, de la Universidad Pontificia Comillas, que considera que esta vivencia es uno de los factores del "asombroso" aumento de católicos entre las nuevas generaciones a partir de 2020.
También percibe un cambio en la "estima" hacia la Iglesia católica entre los jóvenes, en buena parte gracias al anterior papado de Francisco, y una mayor apertura hacia la espiritualidad.
Una visión que comparte el sociólogo Rafael Ruiz, profesor en la Universidad Complutense de Madrid, que considera además que vivimos en una sociedad "postsecular" donde el discurso religioso se ha normalizado y los jóvenes ya no tienen hacia la fe católica los prejuicios que tenían otras generaciones.
"A los jóvenes, por el hecho de estar tan secularizados, les vuelve a interesar la religión. Porque no la han vivido como experiencia positiva, pero tampoco como experiencia negativa. No la han vivido como imposición, no se les ha obligado a ello, y eso hace que se puedan acercar con otros ojos", sostiene.
Este sociólogo, que además es doctorado en Ciencias de las Religiones, apunta también a un "catolicismo cool", una tendencia donde engloba diferentes corrientes que suponen un cambio "más en la forma que en el contenido", y donde destaca la apelación hacia lo "emocional" y el ocio, así como el uso de un lenguaje y una estética más juveniles.
Entre los ejemplos cita la 'Fiesta de la Resurección', organizada por la Asociación Católica de Propagandistas; los retiros de Effetá; y Hakuna, una asociación aprobada por el arzobispado de Madrid, impulsada por un sacerdote que perteneció al Opus Dei y nacida en torno a la Jornada Mundial de la Juventud del papa Francisco en 2013 en Río de Janeiro.
Adria, Gonzalo y Albert son tres jóvenes de entre 26 y 28 años que pertenecen a Hakuna, movimiento que definen como una "familia eucarística" y donde las denominadas 'horas santas' y la música, a través de las canciones del grupo del mismo nombre, tienen un papel muy destacado en su vivencia de fe.
"Hay una vertiente muy musical que le da un toque mucho más juvenil y te puede acercar mucho más en la oración a Dios. Es una cuestión de estilos, no es ni mejor ni peor que otros", cuenta Albert, que asegura que a través de Hakuna tuvo su "conversión al catolicismo".
Hay jóvenes que acceden a la fe católica por medios más tradicionales, como es el caso de Lucía, de 23 años, procedente de una familia en su mayoría atea y que empezó a ir a misa a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe (en la zona norte de Madrid) para acompañar a la abuela de unos primos.
"Fue un autodescubrimiento de una parte mía que estaba dormida", reconoce la joven, que el próximo 27 de junio tiene previsto celebrar el bautismo, la primera comunión y la confirmación en una misma ceremonia.
Lucía participa desde hace tiempo en uno de los grupos de jóvenes de la parroquia de Guadalupe, donde el sacerdote Josué, responsable de la pastoral juvenil, notó a partir de la pandemia un mayor interés hacia el catolicismo por parte de un perfil muy concreto.
"Cada vez más, veo a jóvenes con una fe incipiente y con menos fe heredada", comenta.
Otro ejemplo de parroquia con mucha vida juvenil es la de Santa Eugenia, en el distrito de Villa de Vallecas, en Madrid, donde Álvaro, de 18 años, asegura que vivir la fe en comunidad le ha "salvado" en momentos duros de su vida.
"Los jóvenes siempre han tenido preguntas, siempre han buscado respuestas. Y, ya que han visto que no se las da el mundo, están volviendo la mirada a Dios, a la Iglesia", señala el vicario parroquial, Pedro.
También perciben una mayor búsqueda espiritual por parte de los jóvenes en el monasterio de Suesa (Cantabria), donde vive una comunidad de monjas contemplativas trinitarias que organizan pascuas, retiros y un programa de voluntariado en su hospedería dirigido a chicos y chicas de 21 a 30 años.
"Algunos no saben nada de religión o tienen un batiburrillo, pero espiritualmente hay una sed que no es nombrada. Sienten un movimiento interior que les lleva a buscar el silencio, la calma, la interioridad", cuenta la hermana María, para la que esta sed es precisamente una de la claves del renacer del catolicismo entre la llamada 'generación Z'. EFE
(foto)(video)(audio)
completa toda los campos para contáctarnos