Atenas, 23 may (EFE).- El Real Madrid y el Olympiacos se citan este domingo en la final de la Final a Cuatro de la Euroliga, en uno de los grandes clásicos del baloncesto europeo, que vivirá su quinto capítulo en esta instancia y con el equipo griego buscando la revancha ante su afición tres años después.
El conjunto heleno busca, en un partido disputado en su ciudad, su cuarta corona europea tras las logradas en 1997, 2012 y 2013; mientras que el Madrid, que disputa su cuarta final en cinco años, sueña con la duodécima.
El último precedente de ambos equipos en una final es reciente, de 2023, cuando una canasta de Sergio Llull a falta de tres segundos permitió al conjunto blanco coronar su undécima Euroliga. El escolta y capitán, que disputa su undécima Final a Cuatro, podría convertirse en el primer jugador en el siglo XXI en alcanzar los cuatro títulos del máximo torneo continental con el mismo equipo.
El enfrentamiento entre los españoles y helenos se ha convertido en uno de los grandes clásicos del baloncesto europeo en los últimos años. Es un pulso de máximo nivel en el continente, y los enfrentamientos previos entre ambos, tanto en finales como en rondas previas, lo certifican.
Se han enfrentado en cuatro ocasiones en la final de Euroliga. Pero desde 2013, Real Madrid y Olympiacos se han cruzado en tres, con un balance que favorece a los blancos, vencedores en dos de ellas (2015 y 2023), mientras que el conjunto griego se impuso en la final de Londres de 2013.
La final de Atenas 2026 será la quinta continental entre ambos equipos. El primer precedente se remonta a 1995, con triunfo blanco, y el balance histórico favorece al Real Madrid, con tres victorias frente a una del conjunto heleno.
El Real Madrid afronta la final con un gran hándicap: las lesiones. Las bajas de sus dos pívots, Walter Tavares y Alex Len, han obligado al equipo blanco a competir en la Final a Cuatro de la Euroliga sin sus referencias en la pintura. A estas se suma la de Usman Garuba, que se retiró lesionado en la semifinal contra el Valencia Basket.
El entrenador, Sergio Scariolo, explicó que el equipo tuvo que "reinventarse por completo", y destacó el carácter "resiliente, cohesionado y competitivo" de su plantilla. El técnico subrayó la importancia de mantener el acierto de cara al aro para compensar las bajas.
"No es el momento de los nombres propios", aseguró Scariolo, apelando al trabajo colectivo de un Madrid que también tirará de experiencia y saber hacer en las grandes citas continentales.
El conjunto merengue quiere lograrlo con experiencia y de la mano, entre otros, de Facundo Campazzo, abriendo la pista, del acierto de Mario Hezonja y del juego de Andrés Feliz. También necesitará un gran esfuerzo físico para intentar frenar a la poderosa dupla del Olympiacos, Nikola Milutinov y Sasha Vezenkov, además del escolta Tyler Dorsey.
Además, el entrenador nacido en Brescia (Italia) hace 65 años, con un brillante palmarés, está a un paso de conquistar uno de los pocos títulos que aún le faltan: la máxima competición continental a nivel de clubes.
El conjunto griego, que ejerce como anfitrión en el OAKA, casa habitual de su máximo rival, el Panathinaikos, tiene presente un precedente doloroso y reciente, la final perdida por un solo punto ante el equipo blanco en 2023 (79-78) en Kaunas, Lituania.
Ya habían perdido ocho años antes, en 2015, otra final contra los blancos. El equipo del Pireo, que sobre el papel podría partir como favorito dada su condición de líder en la fase regular y tras mostrar un juego muy contundente frente al vigente campeón, el Fenerbahce, en las semifinales, tiene el respaldo de una afición volcada. Y que ruge.
El equipo heleno quiere lograrlo en casa, ante los aproximadamente 15.000 aficionados que llenarán las gradas del estadio y convertirán el ambiente en una auténtica olla a presión para el conjunto madrileño.
Lo intentarán con la pizarra de Georgios Bartzokas a través de un juego colectivo muy estructurado, basado en la solidez defensiva, el control del ritmo y la capacidad para castigar el desajuste del rival.
El conjunto griego buscará imponer un partido físico, con posesiones largas, apoyándose en su fortaleza interior y en piezas clave como, entre otros, Milutinov, referencia en el juego cerca del aro, Vezenkov, su principal amenaza ofensiva, y Dorsey, escolta capaz de abrir el campo. EFE
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