El Ciudadano
En medio de la rebelión popular que se vive en Bolivia, con protestas multisectoriales y bloqueos de rutas que se han mantenido durante cuatro semanas, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ordenó el envío de un cargamento de ayuda humanitaria al país vecino. La decisión, anunciada el martes, se produce mientras el gobierno de Estados Unidos declaró su respaldo al mandatario boliviano Rodrigo Paz, a quien la ciudadanía le exige su renuncia inmediata.
Las masivas movilizaciones que se han tomado las calles de la nación suramericana, encabezadas por la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores campesinos, transportistas y mineros han mantenido paralizadas rutas clave durante casi un mes.
La rebelión popular estalló, luego de que en apenas 6 meses de gestión, las medidas impulsadas por Rodrigo Paz han que incluyen recortes, privatizaciones y un paquetazo de 10 leyes que favorecen a empresas transnacionales han encarecido las tarifas de los servicios básicos, afectando las condiciones de vida de la población.
Los bloqueos impiden el ingreso normal de alimentos, combustible y medicinas, lo que ha llevado a Brasil a querer brindar apoyo con asistencia humanitaria.
Lula, en una comunicación una telefónica con Paz que se llevó a cabo lunes por la tarde, subrayó la necesidad de que el gobierno y los movimientos sociales “eviten el recurso a la violencia y privilegien el diálogo”.
El mandatario brasileño abogó por la negociación como única vía para superar las divergencias y preservar la paz social, al tiempo que exigió “pleno respeto a las instituciones democráticas y al Estado de Derecho”.
Rodrigo Paz ha intentado contener la presión y el descontento ciudadano al anunciar una reducción del 50% de su salario y el de sus ministros. Sin embargo, ha endurecido su discurso al calificar las protestas como un movimiento de carácter insurreccional y ha ordenado el despliegue de operativos de represión.
Ante el recrudecimiento del conflicto, la COB abrió una ventana de diálogo con dos condiciones innegociables: la liberación de todos los detenidos durante las movilizaciones de las últimas cuatro semanas y el levantamiento de la orden de aprehensión contra el secretario ejecutivo de la organización, Mario Argollo, y otros líderes sindicales.
Sin embargo, Paz optó por no responder a esta propuesta, mientras que días atrás señaló que los ciudadanos que participan en las protestas y bloqueos deben someterse a la Constitución y la justicia.
El respaldo internacional se ha dividido rápidamente. Mientras Lula apuesta por la mediación y la ayuda humanitaria, Washington ha tomado partido sin ambages por el gobierno boliviano. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró en las últimas horas: “Que no quepa duda: Estados Unidos apoya plenamente al Gobierno constitucional legítimo de Bolivia”.
Sus palabras han avivado las críticas de la oposición. El expresidente Evo Morales, líder del Movimiento Al Socialismo y principal referente de los sectores movilizados, rechazó la posición de Washington y calificó el pronunciamiento de Rubio como una “intromisión inaceptable” en los asuntos internos de Bolivia.
Indicó que desde Estado Unidos están llevando «al fracaso» a Rodrigo Paz, en medio del conflicto político y social.
Acusó al actual presidente de «convocar de manera hipócrita al diálogo«, mientras insulta y acusa a líderes sociales de «terroristas, narcotraficantes, pedófilos, vándalos» y emite, «a través del Ministerio Público, órdenes de aprehensión «ilegales» contra dirigentes.
Mientras la rebelión popular sigue creciendo, las calles de La Paz y el interior de Bolivia siguen siendo escenario de marchas, enfrentamientos con la policía y cacerolazos, en medio de la polarización entre un gobierno respaldado por Washington y los ciudadanos que exigen su salida.
La entrada Rebelión popular en Bolivia: Lula envía ayuda mientras Washington respalda a Rodrigo Paz se publicó primero en El Ciudadano.
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