El Ciudadano
Por David Cortés Páez
El Gobierno presentó su “Proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social” con un objetivo claro: abrir una discusión para rebajar la carga impositiva de las grandes fortunas. Y para ello utiliza una excusa perfecta: actuar con sentido de urgencia para responder a las familias que perdieron sus casas y acelerar la recuperación tras los incendios.
Sin embargo, el debate no tardó en tensionarse. Esto, porque junto con las medidas de reconstrucción —que incluyen apoyo a familias afectadas— el proyecto incorpora cambios relevantes en materia tributaria, como la reducción del impuesto corporativo del 27% al 23% y beneficios asociados a grandes inversiones.
Ahí está el punto de conflicto.
Desde el Ejecutivo han salido a defender la iniciativa asegurando que no se trata de un beneficio a los sectores más ricos y que las críticas “no resisten los datos”. El argumento central apunta a que la rebaja de impuestos busca incentivar la inversión, generar empleo y mejorar la competitividad del país.
Pero mientras esa defensa se instala en el plano técnico, la discusión pública se mueve en otro nivel. Porque hoy la ciudadanía no está mirando tasas de inversión ni comparaciones con la OCDE. Está enfrentando una realidad marcada por el alza del costo de la vida: combustibles, transporte, alimentos.
Y en ese contexto, la pregunta cambia. Ya no es si el proyecto está bien diseñado en términos técnicos. Es si las prioridades están bien puestas. Porque cuando en un mismo proyecto se mezclan medidas urgentes de reconstrucción con cambios estructurales en materia tributaria, lo que se genera es desconfianza. Y esa desconfianza no se resuelve con cifras, sino con claridad política.
El problema de fondo no es solo económico. Es de oportunidad.
Chile hoy enfrenta una presión social evidente. La clase media está más estrecha, las pymes operan con menor margen y los hogares ajustan sus gastos. Y frente a eso, lo que se espera del Estado es una señal clara: que las decisiones se toman pensando primero en quienes están siendo más golpeados.
Por eso, insistir en que el debate debe centrarse en si “beneficia o no a los más ricos” termina siendo insuficiente. El debate real es otro: ¿Este proyecto responde a las urgencias del presente o está priorizando objetivos ideológicos de largo plazo sin hacerse cargo del contexto actual?
La ciudadanía abrumada espera respuestas de la política y de los políticos.
Esa es la discusión que hoy se está dando, en la cotidianeidad de la gente, que se informa y reacciona a los matinales, noticieros y redes sociales. Y ahí es donde se define no solo el futuro del proyecto, sino también la capacidad del sistema político de conectar con la ciudadanía.
Porque al final, más allá de los complejos argumentos técnicos, la política se mide en algo mucho más simple: Prioridades. Y hoy, esas prioridades están en disputa.
David Cortés Páez
La entrada Reconstrucción o reforma tributaria: El debate que desnuda el proyecto del gobierno de Kast se publicó primero en El Ciudadano.
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