El mercado de los relojes que se quedan o pasan por poco la frontera de los 100 euros es un campo de batalla donde Xiaomi lleva años marcando el ritmo. Con su nuevo Redmi Watch 6 NFC, la marca china busca repetir la fórmula que mejor le funciona: exprimir el hardware manteniendo el precio a raya. Sobre el papel, su pantalla AMOLED de 2,07 pulgadas, un diseño refinado y la promesa de poder pagar desde la muñeca lo perfilan como el candidato perfecto para el gran público. O eso parece. Tras varias semanas usándolo, tengo claro dónde acierta y dónde lo que promete choca con la realidad.
Y es que la convivencia con este reloj es un tira y afloja. En un lado de la balanza tenemos una comodidad superlativa y una autonomía deluxe. En el otro, nos topamos con las limitaciones de su sistema cerrado y con un apellido "NFC" que resulta tener asteriscos. Teniendo en cuenta que hay smartwatch más completos cuyo precio está bajando, la pregunta es obvia: ¿sigue compensando sacrificar funciones a cambio de tener batería para casi dos semanas? Esta ha sido mi experiencia.
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Redmi Watch 6 NFC |
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PANTALLA |
Pantalla AMOLED cuadrada de 2.07 pulgadas Resolución de 432 x 514 píxeles (324 ppi) Frecuencia de actualización de 60 Hz Brillo máximo de 2000 nits (HBM 1500 nits) Relación pantalla-cuerpo del 82% |
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DIMENSIONES Y PESO |
46,45 x 40,03 x 9,94 mm 31 gramos aproximadamente |
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CUERPO Y CORREA |
Chasis de aleación de aluminio Correa de TPU |
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BATERÍA |
Capacidad de 550 mAh Uso ligero: hasta 24 días Uso normal: hasta 12 días Uso intensivo: hasta 7 días |
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CONECTIVIDAD |
Bluetooth 5.4 NFC Sistemas de posicionamiento: GPS, Galileo, GLONASS, BeiDou, QZSS |
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SENSORES |
Sensor de frecuencia cardíaca con medición de oxígeno en sangre Acelerómetro Giroscopio Sensor de luz ambiental Brújula |
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OTROS |
Clasificación de resistencia al agua de 5 ATM Altavoz y micrófono integrado Almacenamiento de 512 MB |
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COMPATIBILIDAD |
Android 8.0 o superior iOS 14.0 o superior |
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CONTENIDO DE LA CAJA |
Reloj Cable de carga magnética Manual de usuario con aviso de garantía |
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PRECIO |
Xiaomi ha refinado la fórmula de uno de sus relojes más económicos: este Redmi Watch 6 NFC es un claro ejemplo de ello. Sobre el papel, una pantalla de 2,07 pulgadas suena generosa —y lo es—, pero en la práctica me he llevado una sorpresa. Tengo una muñeca muy fina y, a pesar del tamaño del panel, el reloj no se ve ridículo ni desproporcionado. Al contrario, luce muy equilibrado y bonito.
El secreto de esta comodidad está en sus cotas físicas: un grosor de apenas 9,94 milímetros que lo convierte en una pastilla plana, y un peso muy ligero de 31 gramos (sin correa, claro). Venir de un reloj más contundente como el OnePlus Watch 3 hace que la diferencia sea considerable; literalmente me he olvidado de que lo llevo puesto, siendo comodísimo en cualquier actividad, incluso durmiendo.
En cuanto a la construcción, Xiaomi apuesta por un chasis de aleación de aluminio. Está muy bien construido: es firme, robusto y transmite unas sensaciones excelentísimas en la mano. Evidentemente, si lo ponemos al lado de un Apple Watch o un Galaxy Watch Ultra, notaremos las distancias en cuanto a tacto, pero para un reloj que ronda los 120 euros, el acabado es digno de elogio.
El cuerpo del Redmi Watch 6 NFC luce minimalista pero elegante, y sobre todo, pasa desapercibido en la muñeca
En el lateral derecho encontramos la corona giratoria, fabricada en acero inoxidable. Es una delicia: el giro es muy suave y el sistema devuelve una respuesta háptica que acompaña cada paso por los menús. Deslizarse app por app o usar el modo de vista planeta se siente genial; para nada transmite la sensación de barata o floja que es posible ver en relojes más económicos.
Donde Xiaomi sí me ha dado un pequeño disgusto es en la correa. El material de TPU incluido en la caja es cómodo para sudar y hacer deporte, aunque tiende a pegarse bastante a la piel con el calor.
Xiaomi sigue utilizando un anclaje propietario, eso sí, comodísimo
El problema principal vuelve a ser su sistema de anclaje: lejos de abrazar un estándar universal de 20 o 22 mm, Xiaomi sigue emperrada en usar su sistema propietario por presión (hace un "clic" suave al enganchar). Si compras este reloj y quieres cambiar de estilo, tendrás que pasar por caja y buscar correas específicas.
El panel AMOLED cuadrado de 2,07 pulgadas es el principal protagonista de este reloj. A pleno sol, la visibilidad es sobresaliente. Es nítida y los colores tienen esa viveza característica que Xiaomi imprime a sus pantallas. Quizás, poniéndome exigente o más haciéndolo el duro sol del sur de España, un pico ligeramente más alto habría redondeado la experiencia, pero sería injusto quejarme: se ve genial. Los 60 Hz de tasa de refresco le sientan fenomenal y es parte de la sensación al girar la corona.
La corona, uno de los detallitos que más me han gustado del reloj
Eso sí, no todo es perfecto. El sensor de brillo automático no termina de afinar bien en situaciones con cambios bruscos de luz (como al entrar de la calle a una habitación oscura). Y aquí viene mi pequeño reproche al software: al intentar ajustarlo manualmente, el proceso es tedioso. No hay un acceso directo rápido deslizando desde arriba, por lo que tocó bucear entre los ajustes del sistema cada vez que quise subirlo o bajarlo. Mini punto negativo para HyperOS en este aspecto.
Si hablamos de interactuar con el reloj, la pareja que forman la nueva corona giratoria y el software funciona de forma impecable. El Redmi Watch 6 NFC corre bajo las tripas de HyperOS 3, y aunque se nota de fondo que seguimos ante un sistema cerrado (RTOS) y no un sistema operativo completo, Xiaomi lo ha adaptado a las mil maravillas.
La pantalla se ve a las mil maravillas: su calibración es muy buena
La navegación por los ajustes, las animaciones y el cajón de apps es muy fluida y satisfactoria. Es cierto que, si nos fijamos en el detalle, no llega a tener esa fluidez pesada de los relojes con chips potentes corriendo Wear OS, pero la optimización lograda por Xiaomi es tan buena que la experiencia es intachable en su rango de precio.
Toda esta fluidez se apoya en la aplicación «Mi Fitness» para el móvil, que sigue madurando en la buena dirección. La configuración del reloj no se hace nada cuesta arriba; de hecho, la propia app guía a la perfección para sortear las restricciones de batería del móvil y evitar problemas de desconexión cuando esté en segundo plano.
La interfaz muestra los datos de forma muy limpia, con pequeñas tarjetas cuadradas en el apartado «Salud» que despliegan todo el detalle al tocarlas. Me ha gustado especialmente el apartado del sueño: detalla las fases con claridad, da recomendaciones y le suma un toque simpático al asignar un "animal" según el patrón de descanso.
Pero hasta aquí llegan las alegrías. Porque toca bajar a la realidad de sus limitaciones, empezando por las notificaciones. No ha cambiado nada respecto a generaciones anteriores, así de directo: sigue siendo un reloj de solo lectura.
Permite leer y descartar mensajes, pero olvídate de contestar. No hay teclado y, lo que resulta más incomprensible a estas alturas, ni siquiera hay respuestas predefinidas; algo que la competencia incluye incluso en sus smartwatch RTOS.
Tampoco me he encontrado un ecosistema variado. Las apps están limitadas a las que vienen preinstaladas de fábrica, me repito, nada cambia respecto al año pasado. Nada de Spotify, nada de Google Maps, y ni rastro de un asistente de voz. No le sentaría mal una versión de Gemini adaptada, aunque dependiese del teléfono.
Y llegamos a un apartado complicado: pagar con este reloj. El reloj se apellida "NFC" y pagamos un extra por el hardware, pero en la práctica nos encontramos ante una conectividad sumamente caprichosa en España. No es un bloqueo total, pero casi: no hay compatibilidad directa con las principales entidades. Me ha sido imposible vincular una tarjeta de N26, por poner un ejemplo.
La única tabla de salvación para exprimir el chip en nuestro mercado pasa por Curve o por tarjetas Mastercard muy específicas. Y debo decir: es un avance, pero sigue estando a años luz de la comodidad universal que ofrecen Google Wallet o Apple Pay.
Es una carencia que penaliza su propuesta. Sobre todo cuando, rondando estas etiquetas (y asumiendo que hay que cargarlos a menudo), ya empiezan a asomar opciones con Wear OS en el mercado —como el OnePlus Watch 3 o el propio Xiaomi Watch 2— que abren las puertas a Google Wallet, respuestas completas y todo el parque de apps de Play Store.
Cuando un reloj baja a la franja de los 100 euros, el GPS suele ser uno de los principales damnificados. Afortunadamente, Xiaomi ha hecho los deberes integrando posicionamiento de doble banda, y el salto de calidad se nota. En escasos segundos desde que selecciono la actividad al aire libre, el reloj ya ha fijado los satélites.
No he notado ninguna diferencia en velocidad frente a mi OnePlus Watch 3 (que triplica su precio de salida) o un Huawei Watch GT3 Pro. El trazado del mapa es muy bueno y no hace extraños, aunque debo matizar que mis rutas de trote habituales son por campo abierto y no he podido ponerlo a prueba en entornos de ciudad muy densos. Aún así, para el corredor amateur, cero quejas.
El abanico de modos deportivos es apabullante, presumiendo de más de 150 disciplinas. Todo muy completito aunque mi guerra personal sigue perdida: efectivamente, seguimos sin modo pádel. Dejando mi frustración raquetera a un lado, me ha gustado mucho cómo el sistema adapta la pantalla central (de las tres que deslizamos al entrenar) según la actividad que estemos realizando.
En los deportes al aire libre, la vista te prioriza de un vistazo las pulsaciones, la cadencia, los pasos y el ritmo medio. Sin embargo, si nos tiramos a la piscina, la interfaz cambia con total lógica para mostrar el tiempo, los metros recorridos, las calorías quemadas y las pulsaciones.
Está bien pensado: permite configurar detalles finos como la longitud de la piscina y, al terminar el entreno acuático, el reloj ejecuta automáticamente una serie de sonidos por el altavoz para expulsar el agua restante del interior. Un detalle propio de relojes más caros.
Para poner a prueba el renovado sensor, lo he sometido a la prueba del algodón: los cambios de ritmo y la comparación con un OnePlus Watch 3, el citado Huawei Watch GT y un Galaxy Watch 4.
El comportamiento es positivo para su segmento, pero con matices. En ritmos constantes, la media de pulsaciones y calorías no muestra un desfase grande. Ahora bien, cuando hay un acelerón brusco, el sensor sufre un poco de lag (10-15 segundos) antes de reflejar el esfuerzo en la pantalla. Es un monitor solvente, pero no es una herramienta para quienes basen sus entrenamientos en las zonas de frecuencia cardíaca.
Fuera del apartado de seguimiento deportivo, la monitorización de salud en segundo plano me ha dejado un buen sabor de boca. Las mediciones de sueño son realistas y aciertan de lleno en el momento de dormirse y despertarse.
Respecto a la medición de oxígeno en sangre (SpO2) y estrés, las gráficas automáticas en la app Mi Fitness son lógicas; no he detectado picos absurdos estando sentado en el sofá o trabajando en el escritorio, ni bajadas durante la noche: creo que Xiaomi tiene bien afinados los algoritmos.
Llegamos al apartado donde este Redmi Watch 6 NFC se ríe de todos los relojes con sistemas completos: la autonomía. En su interior alberga una batería de 550 mAh que cunde una barbaridad. En mi experiencia, el reloj me ha aguantado algo más de 12 días con una sola carga.
Batería para quince días con un 70% según estimaba el smartwatch
Es cierto que mi patrón de uso ayuda a estirar la cifra: cuando estoy en casa y no necesito estar pendiente de las notificaciones, suelo apagar la conexión Bluetooth con el móvil para ahorrar batería. Aun así, la eficiencia del hardware de este reloj es buenísima. Estamos hablando de un dispositivo con el que puedes irte de vacaciones un par de semanas y, literalmente, dejarte el cable en casa sin miedo a que se apague.
Si prefieres llevar la pantalla siempre encendida (el modo AOD), el sistema lo permite. Lo he dejado activo durante un par de días, y sí: he percibido una mayor caída del porcentaje, pero en ningún caso es un drama.
El mercado de las esferas es limitado. Por suerte, las que hay son gratis
Eso sí, como suele ocurrir con los paneles AMOLED, el peaje del modo AOD dependerá de lo recargada que sea la esfera: cuantos menos elementos iluminados, menos consumo.
En el momento de pasar por boxes, rellenar esa pila del 0 al 100 % con su cable propietario —comodísimo— toma aproximadamente unas dos horas. No es una carga que destaque por su velocidad, pero siendo sincero, pienso que da igual. Cuando solo he tenido que cargarlo dos veces al mes, el tiempo que pasa enchufado importa menos.
En este punto, hay una pregunta obligada: ¿compensa esta tranquilidad frente a las carencias del software? Personalmente, diría que sí.
Siendo honesto con mi uso, debo decir que con mi OnePlus Watch 3 rara vez contesto un WhatsApp desde el reloj, tampoco pago con NFC al depender del teléfono… Tengo casi la misma experiencia al final del día.
Lo recomendaría a un potencial usuario: el que busca un reloj que se vea bonito, rinda decente en salud, y le dure la batería más de una semana, este Redmi compensa con creces los sacrificios de las apps de terceros. Todo compensa, claro está, menos ese apellido "NFC" inutilizable; ese "pero" es mucho más difícil de perdonar.
El Redmi Watch 6 NFC es un claro ejemplo de que, si algo funciona, es mejor no tocar. Sigue siendo tan bueno y competente como su predecesor, mantiene sus fortalezas intactas: es un dispositivo muy cómodo pese a su generoso tamaño, tiene una pantalla AMOLED que se ve de maravilla y su autonomía es excelente.
Con todo esto en la mesa, me permito la licencia de coronarlo como el rey de su nicho. ¿Cuál? El de los relojes con sistema RTOS en relación calidad-precio. Quien busque un reloj que dé la hora, mida con solvencia y no obligue a enchufarlo cada noche, tiene aquí una de las mejores opciones.
Sin embargo, el top de estos smartwatch tiene sus oscuros. Sus sombras no son defectos, sino limitaciones endémicas de su software. No poder responder notificaciones —y que algunas se muestren de forma regular según la app—, la imposibilidad de instalar apps de terceros y la ausencia de un asistente, me recuerdan dónde estoy.
En definitiva, todo se reduce a tus prioridades. Si te bastan sus funciones de salud y notificaciones de solo lectura, el Redmi Watch 6 NFC te va a dar muchas alegrías. Pero si buscas un smartwatch más robusto, necesitas instalar apps, quieres pagar y no te importa sacrificar autonomía, mi recomendación es: busca alternativas con Wear OS, que en época de ofertas se acercan al precio de este Redmi.
8,1
Imágenes | Xataka
En Xataka | Mejores móviles de Xiaomi en calidad precio. Cuál comprar en función del uso y seis modelos recomendados
El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Xiaomi. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas y cómo hacemos estas reviews.
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La noticia
Redmi Watch 6 NFC, análisis: es posible tener un reloj con dos semanas de batería por poco más de 100 euros
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Pepu Ricca
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