Carlos de Torres
Bergerac (Francia), 11 jul (EFE).- El belga Tim Merlier (Soudal Quick Step) es el rey del esprint en el Tour de Francia como demostró firmando un doblete con enorme autoridad en la octava etapa disputada entre Périgueux y Bergerac, de 180,4 km, jornada de transición que mantuvo al esloveno Tadej Pogacar al frente de la general.
Enorme Merlier repitiendo en Bergerac la exhibición de fuerza y poderío que mostró 24 horas antes en Burdeos. En un esprint largo, sin lanzadores y arrancando desde una posición retrasada, remontó de manera supersónica para levantar los brazos por delante del eritreo Biniam Girmay (NSN) y del neerlandés Olav Kooij (Decathlon), dando tiempo al pelotón con 3h.52.50, a una media de 46,5 km/hora.
"No me siento el jefe del esprint, he peleado mucho hasta el final. Estuve encerrado, casi me caigo, pero lo volví a intentar, salí a 350 metros de la linea y pude aguantar. Cuando ganas es más fácil volver a ganar. Ya he cumplido en el Tour", explicó Merlier en meta.
De amarillo llegó Pogacar a Bergerac, donde los datos históricos hicieron sonreír al esloveno. Todos los ciclistas que vistieron el maillot amarillo en esta localidad de Dordoña acabaron ganando el Tour de Francia. Fueron protagonistas Anquetil (1961), Indurain (1994), Nibali (2014) y Chris Froome en 2017. Hay pocas opciones de que este año cambie la tradición.
Y es que Pogacar dejó el Tour sentenciado en el Circo de Gavarnie. Diferencias que se mantuvieron tras la octava etapa. El doble campeón mundial espera llegar a la jornada de descanso del lunes en las actuales marcas, con Vingegaard a 2.42 minutos, Del Toro a 3.27, Evenepoel a 3.30, Juan Ayuso quinto, primer español, a 3.34, Paul Seixas a 3.55 y Lipowitz a 4.00.
El segundo caramelo consecutivo que ofrecía el Tour a los velocistas fue un calco de la jornada anterior en Burdeos. Uno de los protagonistas repitió experiencia, el inagotable Jakub Otruba, corredor checo del Caja Rural Seguros RGA. La formación navarra está cumpliendo con los deberes de los equipo invitados, animar las etapas montando fugas.
Benditas fugas que amenizan jornadas largas con guión escrito a fuego. Si hay perfil llano, mandan los equipos de los velocistas, y los favoritos a evitar incidentes y pasar página en el calendario. Los rebeldes fueron Otruba, el belga Liam Slock y el francés Guernalec, un corredor que no se cree aún estar en el Tour, ya que el pasado noviembre fue atropellado y gravemente herido. La vida le dio otra oportunidad.
Esta vez, entre Perigueux y Bergerac, localidad donde Miguel Indurain convertido en "Tirano de Bergerac" machacó en una crono de 64 km a todos sus rivales en el Tour 1994, la película no ofreció muchos cambios. El trío rebelde superó las tachuelas de Domme y Buisson de Cadouin con el pelotón a 1.35 minutos, pero en los últimos 50 km la etapa se puso seria.
Empezaron a ceder los valientes del día. Guernalec decidió levantar el pie y dejarse engullir por la marabunta, luego Otruba, y Slock se revolvió contra la lógica en solitario hasta claudicar a 1,3 km de Bergerac, eso si, con el "título" de combativo del día. Fueron "solo" 175 en fuga.
La llegada fue como siempre una pelea entre varios equipos. Todos querían "mojar" en Bergerac. Soudal, Alpcin y NSN contaban con las mejores cartas, pero Astana con Max Kanter entró en la pelea. Fue Van der Poel quien se encargó de lanzar de lejos a Philipsen, pero el neerlandés no está en su mejor momento y claudicó de lejos.
Merlier quedó encerrado, casi sin opciones, pero cuando el corredor de Wortegem Petegem, de 33 años, está en forma es difícil de batir. Desde lejos remontó, sin lanzado, fue remontando y con autoridad levantó los brazos por quinta vez en el Tour, la segunda consecutiva. Es el rey del esprint en el Tour.
La primera semana del Tour de Francia se cierra este domingo con una interesante jornada ondulada entre Malemort y Ussel, de 185,5 km y 3.300 metros de desnivel positivo. Después de dos jornadas para los velocistas, los aventureros tendrán opción de lucirse.
Será un sube y baja constante, un recorrido con 4 altos puntuables condensadas en la segunda mitad. En el menú la Cota de Neves (3a, 2,3 km al 7,4), la principal dificultad, el Suc au May (2a, 3,8 km al 7,7), La Croix du Pey (3a, 4,8 km al 6) y la última situada a 24 de meta, el Mont Bessou (4a, 1 km al 7,3). Últimos esfuerzo antes del descanso. EFE
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