Vigo, 28 ago (EFE).- Con el Deutsche Bank Park de Fráncfort (Alemania) en el horizonte, en la que será la última temporada de Aspas como futbolista profesional, la Liga Europa propone un exigente camino al Celta en la fase liga de la competición continental, con el reencuentro con la Juventus en Balaídos, la visita al imponente Velodrome de Marsella y un duelo muy emotivo ante el Celtic en Glasglow, un equipo que, como el Hapoel Beer Sheva y el Union Saint-Gilloise, ha caído de la fase previa de la Liga de Campeones.
El sorteo trae recuerdos imborrables al celtismo, como la histórica victoria ante la Juventus de Carlo Ancelotti en los octavos de final de la antigua Copa de la UEFA. Aquel 9 de marzo del 2000, el ‘EuroCelta’ de Víctor Fernández noqueó (4-0) a la Vecchia Signora de Zidane, Van der Sar, Davids, Del Piero o Kovacevic.
El equipo italiano es, sin duda, el coco del grupo. El conjunto dirigido por Luciano Spalletti aspira a reinar nuevamente en Europa, y para ello se ha reforzado con jugadores físicos y de una gran proyección. Su fortaleza en el juego a balón parado será una de las principales amenazas para el Celta, ya que ahí es donde más sufren los de Claudio Giráldez.
Por Balaídos también tendrá que pasar el Bournemouth, que este verano ha perdido al técnico español Andoni Iraola, fichado por el Liverpool. La agresividad en la presión de los equipos ingleses, así como su juego directo, supondrá un enorme desafío para el Celta.
La salida más complicada será al Stade Vélodrome de Marsella por el ambiente que se encontrarán los jugadores de Giráldez, similar al que vivieron el curso pasado en Belgrado. El quinto clasificado de la Ligue 1 ha hecho una fuerte inversión para reforzarse con el defensa argentino Facundo Medina (Lens) y los atacantes Timothy Weah (Juventus) y Hamed Traoré (Bournemouth).
El viaje, no obstante, que genera una gran ilusión en Vigo es a Glasgow. Son muchos los celtistas que desean viajar a Escocia para ver el duelo contra el Celtic, pese a que muchos de ellos todavía recuerdan la eliminación en la tercera ronda de la UEFA de 2002, con un gol del sueco Henrik Larsson.
El Royale Unión SG de Bélgica, un equipo que se siente cómodo buscando las transiciones y realizando una asfixiante presión en campo contrario, o el emergente Lillestrøm, que apuesta más por un bloque bajo y delanteros de gran envergadura, serán rivales que no permitirán tropiezos en Vigo para alcanzar la siguiente fase, al igual que las salidas a Chipre, donde espera el modesto Omonia Nicosia, o al ‘exilio’ del Hapoel Beer Sheva de Israel, que disputó los partidos en la previa de la Liga de Campeones en Bucarest. EFE
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