SEÑOR DIRECTOR:
Celebramos la aprobación en la Cámara del proyecto que modifica el Sistema de Admisión Escolar. La discusión evidenció deficiencias del sistema ampliamente reconocidas. Sin embargo, conviene despejar una objeción mal dirigida: se alega que la falla sería la insuficiencia de oferta de calidad, pero ningún mecanismo de admisión la crea; eso corresponde a otra política pública. Lo que el SAE define es con qué criterios se asigna la oferta existente, y hoy lo hace mal, desconociendo el derecho preferente de los padres y la autonomía de los proyectos educativos. Su deficiencia más severa es el azar: en 2025, el 60,1% de los estudiantes asignados a un colegio sobredemandado obtuvo su cupo por sorteo.
El proyecto es un avance, pero su alcance depende de cuatro mejoras que el Senado debe incluir. Primera: la definición de sobredemanda. Si se establece en el agregado, solo 2.510 colegios podrán aplicar la elección mutua, quedando fuera otros dos mil con al menos un curso sobredemandado. La ley debe definirlo por curso. Segunda: existirán muchos colegios que continúen aplicando el mecanismo aleatorio por los que se deben incorporar nuevos criterios al sistema, como el rendimiento académico. Tercera: respecto a los alumnos que fueron expulsados, se debe limitar temporalmente el ingreso al mismo establecimiento, como ya reconoció la Superintendencia. Cuarta: debe reconocerse la continuidad entre establecimientos de un mismo sostenedor cuando el estudiante cambia de ciclo.
Las buenas reformas se juegan en los detalles, y ahora están en manos del Senado.
Francisca Espinoza
Directora de Estudios Acción Educar
Bernardita Illanes
Investigadora Legal Acción Educar
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