Reino Unido ha encontrado litio bajo sus pies, pero extraerlo va a ser una pesadilla logística de miles de millones

Reino Unido ha encontrado litio bajo sus pies, pero extraerlo va a ser una pesadilla logística de miles de millones

Para los veraneantes que visitan Cornwall, en el suroeste del Reino Unido, el paisaje es un remanso de paz salpicado de vestigios históricos. Es la tierra de las antiguas minas de estaño y cobre que inspiraron series como Poldark, una región con más de 4.000 años de historia minera. Sin embargo, bajo este escenario de postal se esconde el recurso más codiciado del siglo XXI. El entonces primer ministro Boris Johnson lo bautizó en 2021 como el "Klondike del litio", en referencia a la histórica fiebre del oro. Hoy, como detalla un extenso reportaje de The Guardian, ese "oro blanco" es la gran esperanza para la transición energética británica.

La carrera por la primera gota de litio. El sector ha alcanzado recientemente hitos que parecían imposibles hace una década. Por un lado, según reporta Financial Times, la empresa Cornish Lithium acaba de poner en marcha su primera planta de demostración comercial en la región. 

Esta instalación está diseñada para extraer litio a partir de roca dura en antiguas minas de arcilla (caolín), un paso crucial que demuestra que la minería doméstica a gran escala es técnicamente viable.

Picar piedra no es la única vía. En paralelo, ha surgido una tecnología fascinante que une minería y energía renovable. Resulta que, a varios kilómetros de profundidad, el agua sobrecalentada que fluye por las fracturas del granito de Cornwall está cargada de litio disuelto. Como explica la BBC, aprovechar esto ha permitido un hito histórico: la central de United Downs, operada por Geothermal Engineering Ltd (GEL), se ha convertido en la primera del país en generar electricidad a partir del calor de la Tierra, produciendo al mismo tiempo el primer suministro doméstico de litio extraído de esos fluidos subterráneos.

La mecánica, según detalla The Guardian, es ingeniosa: se bombea la salmuera hirviendo (a unos 200 °C), se utiliza su calor para mover turbinas que generan electricidad, se extrae el litio químicamente y se devuelve el agua fría al subsuelo. Las cifras iniciales de este proyecto son modestas —apenas 100 toneladas de litio al año, suficientes para 1.400 coches eléctricos—, pero el objetivo es escalar hasta las 18.000 toneladas anuales.

¿Qué significa realmente desenterrar este tesoro? Tal y como subraya Financial Times, la motivación principal es geoestratégica: Occidente necesita desesperadamente reducir su dependencia de China en la cadena de suministro de metales críticos. Además, a diferencia de la energía eólica o solar, la salmuera geotérmica proporciona electricidad renovable "las 24 horas del día, los 7 días de la semana", blindando a la red contra los caprichos del gas.

Un abismo plagado de obstáculos. Pero del laboratorio a la mina comercial hay un trecho lleno de barreras. En primer lugar, perforar pozos a kilómetros de profundidad o levantar plantas de procesamiento requiere inyecciones masivas de capital. El proyecto de GEL ya ha costado 50 millones de libras, informa BBC. Además, el mercado es despiadado: recientemente, el proyecto paralelo de Imerys British Lithium (IBL), que prometía crear el mayor centro de litio del país, ha tenido que ser paralizado debido a "limitaciones de financiación y las difíciles condiciones del mercado".

El segundo gran obstáculo es el choque emocional con la población. Un reportaje de hace unos meses en The Conversation ilustra a la perfección este drama en el pueblo de St Dennis. Para que Cornish Lithium expanda su mina a cielo abierto en la antigua cantera de Trelavour, necesita demoler unas enormes montañas cónicas de residuos de arcilla. El problema es que los lugareños las han bautizado cariñosamente como Flatty y Pointy. Lo que para la minera es escombro que bloquea el litio, para el pueblo es su patrimonio, su identidad visual desde el siglo XIX. Es el amargo dilema de la transición verde: sacrificar el paisaje local para salvar el clima global.

El espejo español. Esta tensión entre la urgencia nacional y el rechazo local resuena con fuerza en España. Como hemos explicado en Xataka, la Unión Europea ha lanzado un salvavidas de 22.000 millones de euros para apoyar 47 proyectos mineros estratégicos y frenar la sangría de la dependencia exterior. Siete de ellos están en suelo español, destacando tres en Extremadura: la mina de Aguablanca (el único yacimiento de níquel de Europa, que reabre tras una década) y las de wolframio de Las Navas y La Parrilla.

Sin embargo, el síndrome NIMBY ("Not In My Back Yard", o "No en mi patio trasero") golpea igual que en tierras británicas. La misma publicación recuerda que la emblemática y polémica mina de litio de Cáceres se ha quedado fuera de las ayudas europeas debido a la feroz oposición de plataformas vecinales y ecologistas, una presión social que ya logró tumbar proyectos similares en Ávila. 

La sombra del dragón: el reloj corre en contra. Mientras Europa lidia con escombreras y burocracia, China compite en otra liga. Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), advirtió que poner en marcha una mina operativa tarda una media de 17 años. Occidente va con el reloj en contra, y Pekín nos lleva dos décadas de ventaja.

Y los datos son asfixiantes. China procesa el 80% del litio mundial y el 95% del grafito. Durante años, vendieron baterías por debajo del coste de producción, asumiendo pérdidas para exterminar a la competencia occidental e instaurar una dependencia silenciosa. Lejos de aflojar, el gigante asiático sigue devorando el subsuelo: recientemente ha triplicado sus reservas de litio (pasando del 6% al 16,5% mundial) gracias a nuevos hallazgos en sus lagos salados. Y el problema no es solo el "oro blanco". La AIE alerta de que para 2035 habrá un déficit de suministro del 30% en cobre. Sin cobre para los cables, de nada servirá tener baterías.

El verdadero coste de la transición. El despertar minero del Reino Unido es el microcosmos perfecto del desafío que afronta Occidente. Hemos descubierto que tenemos el tesoro bajo nuestros pies, pero la geología es solo la línea de salida.

El "oro blanco" exige sacrificios colosales. Requiere arriesgar miles de millones en mercados inestables, alterar parajes que las comunidades aman y enfrentarse a una burocracia lentísima frente a un rival asiático implacable. Las baterías que impulsarán el siglo XXI no solo nos van a costar dinero; exigirán un profundo desgaste social. El litio nos promete el futuro, pero desenterrarlo va a ser una auténtica pesadilla.

Imagen | Cornish Lithium

Xataka |  China vendió baterías baratas durante años. El problema es que entre tanto nadie construyó una alternativa

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La noticia Reino Unido ha encontrado litio bajo sus pies, pero extraerlo va a ser una pesadilla logística de miles de millones fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Febrero 27, 2026 • 2 horas atrás por: Xataka.com 30 visitas 1831605

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