El Ciudadano
En el corazón de La Paz, frente a la Plaza Murillo, agentes de la Policía ejecutaron este miércoles la detención de Vicente Salazar, uno de los líderes de la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz Túpac Katari. El arresto se produjo en medio de la rebelión popular que se vive en Bolivia, y en concreto, durante una multitudinaria marcha de pueblos quechuas y aimaras del norte de Potosí, que junto a campesinos de El Alto y la Central Obrera Boliviana (COB) exigen el fin de las políticas neoliberales y la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La movilización, que reunió a miles de personas en el centro político del país, fue reprimida por las fuerzas del orden con gases lacrimógenos y derivó en varias aprehensiones. Hasta el momento, las autoridades policiales no brindaron un informe oficial sobre el número de detenidos, lo que encendió las alarmas entre las organizaciones sociales.
Según denunció David Mamani, también dirigente de la Túpac Katari, se trata de una estrategia de persecución judicial y amedrentamiento contra las bases que han permanecido en movilización ininterrumpida desde hace más de 40 días . Señaló que los equipos de defensa se mantienen en estado de alerta permanente y realizan gestiones ante las dependencias policiales para determinar la cantidad exacta de comuneros aprehendidos durante la jornada.
En un comunicado posterior, la Federación Túpac Katari expresó su profunda preocupación por lo que consideran acciones destinadas a acallar la voz de quienes representan legítimamente las demandas del pueblo. En el texto advirtieron que estos hechos refuerzan la sensación de criminalización contra la protesta social.
Horas antes de ser esposado y trasladado a celdas policiales, Vicente Salazar había ratificado las demandas de los pueblos originarios ante las medidas neoliberales y esquema de privatizaciones aplicadas por Paz en siete meses de gestión y lanzó una advertencia contundente: si el Ejecutivo no escucha el mandato de las mayorías, se enfrentará a una “inminente convulsión social”.
“Le queda dos caminos al presidente, el pueblo ya ha decidido: es la renuncia voluntaria o se va a ir con una convulsión, hay que ser bien claro”, sostuvo el dirigente.
“Están escuchando, el pueblo pide, los dirigentes somos portavoces”, enfatizó.
El líder campesino también condenó la reciente promulgación de la cuestionada Ley 1740, que le permite al Ejecutivo declarar el Estado de Excepción, para militarizar puntos críticos y levantar bloqueos por la fuerza, y la calificó como una provocación abierta contra los derechos históricos de los pueblos.
Días atrás, Salazar había desmentido categóricamente las declaraciones oficiales que pretendían instalar una falsa matriz de acercamiento a una mesa de concertación. y señaló que ni la Túpac Katari ni la Bartolina Sisa han entablado diálogos., consignó TeleSUR:
En la misma línea, fustigó lo que denominó como montajes mediáticos empleados por la administración de Paz para sembrar divisiones internas. Su exigencia fue clara: cese de la persecución judicial, borrado de antecedentes y liberación de todos los detenidos.
Mientras las calles hervían por las protestas multisectoriales, el presidente Rodrigo Paz firmaba un convenio de infraestructura en El Alto junto al alcalde Eliser Roca, en un intento por simular apertura al diálogo. Sin embargo, paralelamente endureció su retórica: “Lo que sí no voy a dejar pasar es al narcoterrorismo. Sepan ustedes, lo he dicho en su momento, que sus días están contados”, lanzó como una abierta amenaza a los sectores movilizados.
La detención de Salazar y las frases presidenciales no hicieron más que radicalizar la presión social en Bolivia.
La entrada Represión en Bolivia: policía detiene a líder campesino mientras crece presión por el fin del gobierno de Rodrigo Paz se publicó primero en El Ciudadano.
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