El Ciudadano
Por Arlette Cifuentes de REVISTA LA LENGUA

La Desideria Teatro estrenó “Gaymale”, escrita y dirigida por Antenor Allendes. El diseño escénico combina la simpleza de los elementos en escena, con una gran sábana blanca sobre la que interactúan los actores, el lenguaje audiovisual de las proyecciones en el telón de fondo y un juego de luces construido en parte con aros de luz, esos mismos que se utilizan para grabar contenido con el celular. Generando un ambiente cálido, íntimo, pero a la vez, misterioso
En escena vemos a una pareja (interpretada por Rebeca Henríquez y Bastián Oloff) compartiendo momentos de complicidad en la cama a través de juegos, conversaciones, reproches, entre otros. Instancias donde las y los actores unifican sus movimientos, dándonos a entender la unión y complicidad de la relación. Imágenes íntimas que creemos únicas, pero en las que como espectadores nos identificamos, porque las hemos vivido también en distintas situaciones con distintos cuerpos.
A partir de ello se instalan cuestionamientos sobre los afectos, el deseo, los estereotipos y la sexualidad, por medio de la tensión de premisas como «el amor todo lo puede» o que el amor en pareja es sinónimo de sexualidad compatible y constante. Además de poner en duda la monogamia, la masturbación, la privacidad y la autoestima a partir de la relación con nuestro cuerpo.
Todo esto da un giro cuando uno de sus integrantes, cubierto con la sábana y utilizando como recurso el imaginario de «Voldemort», confiesa que es un hombre trans, con una actuación que te remueve en el asiento, al traer un balde de agua fría sobre la complejidad de abrir estos temas a otros, incluso a quienes más amamos.
Esto obliga a la pareja a indagar en nuevas definiciones ¿son ahora una pareja gay? ¿qué nuevos desafíos enfrentan? ¿qué es lo que cambia realmente cuando la identidad cambia? ¿qué ideas preconcebidas se enfrentan?
Por medio de un viaje emocional ,combinado con humor, la pareja deja la fusión y comienza a individualizarse. Ni los movimientos, ni los deseos están al unísono.
Nada de esto estaría completo sin las intervenciones de Luna (Luna Von Appen) , que otorgan puntos de inflexión e instalan interpelaciones hacia los espectadores, primero desde las sombras y luego apareciendo por completo en escena, jugando con la realidad y la ficción.
Es en esa tensión entre lo real y lo ficticio donde «Gaymale» encuentra su mayor fuerza, porque lo que ocurre en escena no es ajeno, es un espejo de las preguntas que muchos cargamos en silencio sobre quiénes somos cuando las etiquetas que usamos para nombrarnos ya no nos alcanzan.
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La entrada Reseña de teatro: “Gaymale”: Cuando las etiquetas ya no alcanzan se publicó primero en El Ciudadano.
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