El Ciudadano
Reseña Por Cristofer Rodríguez Quiroz en REVISTA LA LENGUA

El sexto libro publicado por la periodista Marisol García (y el noveno si consideramos sus coautorías) es, tal vez, el más particular de su catálogo. Primero, porque por primera vez el objeto de su observación no corresponde a un artista en específico ni a un catálogo de obras agrupadas por su afinidad estética o social. Segundo, porque este mismo objeto de estudio, en apariencia, se ubica en las antípodas de la canción popular (su principal interés profesional): el silencio.
En la investigación de García (que se origina en su trabajo de tesis para el Magíster en Artes, Cultura y Pensamientos Latinoamericanos el año 2022), el silencio no es un concepto estático y monolítico. Es más, ni siquiera es un concepto exclusivamente musical. La definición de silencio, sus usos y efectos se nutren de formas de expresión que pueden venir de campos semánticos distintos, como la música, la física, la arquitectura y la Historia (silencio en tanto espacio, pausa, suspensión, censura). Y sí, es una forma de expresión.
La autora es generosa en referencias sobre pensadores y pensadoras que han hecho del silencio su obsesión y, rehuyendo los códigos propios de la academia (enhorabuena), se permite antologar (de manera hilvanada y con sentido lógico) una serie de nombres que nutren lo que, en muchos casos, debe ser la primera aproximación conceptual sobre el silencio en la música. Conviven entonces ensayos, artículos académicos, clásicos de la historiografía y tratados artísticos como suministros teóricos, redactados con el perfil pedagógico característico de los libros de García.
En términos de contenido, el libro presenta distintas dimensiones temáticas para abordar el fenómeno de los silencios en la música en Chile. Desde el silencio como ese telón sonoro en que se ha desarrollado el devenir de los pueblos de esta patria desde antes, incluso, de la colonización, hasta indagar en cuestiones más estrictamente musicales, como la composición del silencio y el uso de este como vehículo expresivo. La censura, la exclusión y el acallamiento voluntario completan el cuerpo de contenidos de los que la autora se hace cargo.
No obstante, el núcleo central (o el contenido más rico en términos de hallazgos y análisis) lo constituyen los capítulos 4 y 5: Silencios en la música chilena y Ecos de John Cage en Chile. Dos capítulos que justifican investigaciones por sí mismos y que García se encarga de presentar como un muy buen primer ejercicio y punto de partida. En el primero de estos apartados, se presenta una colección de 18 composiciones nacionales que forman un nutrido repertorio que incluye música docta, de vanguardia y popular, con obras de autores tan distintos como Cirilo Vila, Gabriel Matthey, Roberto Parra, Mauricio Redolés, Jorge González, Richi Tunacola y Omar Barril. Diferencias que, además, recorren formatos y soportes que exceden los límites de la música grabada y editada de manera tradicional. El segundo de estos apartados reconstruye el impacto que la obra de John Cage (acaso el más célebre de los intelectuales interesados en el silencio en el siglo XX) ha tenido en Chile. Obra en el sentido amplio de la palabra, ya sea escrita o “sonora/musical”. García descubre esta influencia a través de entrevistas y citas de autores chilenos, así como también registra la lista más completa de las oportunidades en que la obra musical de Cage ha sido interpretada en Chile.
(No) se escucha es el libro más inusual de la prolífica carrera de Marisol García. En entrevistas de promoción, ella ha llegado a asumir que es un libro difícil, un tanto áspero y con una narrativa menos evidente que sus publicaciones anteriores. Y tiene razón. Una materia esquiva como el silencio, y menos investigada (por lo tanto, menos asimilada narrativamente por quienes, incluso, llevan años de trabajo en el mundo de la apreciación musical), exige una posición distinta al momento de enfrentarse al objeto de estudio y de escribir los resultados que de la investigación se desprenden. Y aunque el libro deja algunas preguntas (¿por qué en el título se refiere a la música en Chile y no a la música chilena? ¿Existe una incapacidad de dotar de nacionalidad al silencio, aun cuando la tesis del libro comprende al silencio como una edificación, una construcción, el resultado de un proceso de composición?), Marisol García cumple con editar una obra que abre puertas para nuevas investigaciones y consolida los puentes que unen aquello que suena (o no), pero que no siempre es sencillo de explicar, con audiencias que, al leerla, podrán sentirse cada vez más cerca de estos fenómenos de interés cultural, como la música, la historia cultural y los silencios que han construido nuestros paisajes en la historia reciente del país.
La entrada Reseña literaria: (No) se escucha. Silencios, pausas y acallamientos de la música en Chile se publicó primero en El Ciudadano.
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