
El ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ha acusado a los países occidentales de bloquear cualquier intento por esclarecer lo que sucedió "realmente" durante la masacre ucraniana de Bucha, que tuvo lugar en 2022, poco después del inicio de la invasión rusa de Ucrania.
"Ya estamos cansados de llamar la atención de estos funcionarios sobre el caso de Bucha. Occidente, junto con el secretario general de la ONU y los responsables de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, sabotean cualquier intento de obtener información sobre lo que realmente ocurrió allí", ha afirmado Lavrov en una rueda de prensa.
El ministro ruso ha subrayado que Moscú no ha logrado recibir de los representantes de países occidentales ninguna información al respecto, unas palabras que llegan tan solo varios días después de que el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, afirmara que el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, no ha respondido a ninguna de las preguntas planteadas sobre la presunta implicación de militares rusos en asesinatos de civiles en Bucha a pesar de que Kiev los cifra en más de 400.
A principios de abril de 2022, Ucrania y varios medios de comunicación internacionales difundieron numerosas imágenes de cámara y satélites donde aparecían supuestos cadáveres de civiles en las calles de Bucha, que estuvo bajo el control de las tropas rusas desde finales de febrero hasta el 30 de marzo de 2022.
La entonces fiscal general de Ucrania, Irina Venediktova, afirmó que en total las autoridades hallaron 410 cuerpos de civiles en la localidad, situada en la periferia de Kiev, la capital del país.
Desde entonces, las autoridades rusas han asegurado que se trata de un "montaje" y una "provocación", por lo que han negado que los vecinos de la zona sufrieran abusos cuando la localidad permanecía bajo control ruso.
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