
Rusia ha elevado a diez los muertos por el ataque de un avión no tripulado de Ucrania contra una residencia de estudiantes en la región de Lugansk, bajo autoridad rusa; un bombardeo que ha desencadenado una ofensiva diplomática de Moscú para que Ucrania rinda cuentas ante la comunidad internacional a pesar de que Kiev ha negado toda implicación en lo ocurrido.
El Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia ha informado además de 48 personas heridas por el ataque en Starobilsk, donde al menos once estudiantes siguen desaparecidos, de acuerdo también con un balance presentado por el gobernador ruso de Lugansk, Leonid Pasechnik.
El presidente ruso, Vladimir Putin, denunció lo ocurrido como un "ataque terrorista" mientras que Ucrania, a través de su Estado Mayor, ha asegurado que no tiene nada que ver y que el ataque iba dirigido contra una unidad antidrones de Rusia.
El Gobierno ruso no está dispuesto a dejar pasar el tema y, tras convocar el viernes una reunión ante el Consejo de Seguridad, este sábado a ofrecido a la prensa internacional la posibilidad de acudir al lugar de los hechos, el Colegio Profesional de Starobilsk de la Universidad Pedagógica de Lugansk, para constatar lo ocurrido de primera mano, ha declarado la portavoz de Exteriores, Maria Zajarova.
"Se ha decidido así después de las mentiras flagrantes difundidas en el Consejo de Seguridad de la ONU por 'occidentales', concretamente por el 'desacreditado' Representante Permanente de Letonia, que supuestamente afirmaban que no hubo ataques de las Fuerzas Armadas ucranianas contra la universidad de Starobilsk", ha comentado la portavoz.
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