Rusia entiende con Pechersk Lavra y los civiles no

El Ciudadano

Las imágenes que me llegan desde Kiev, trascienden cualquier lógica militar. La Catedral de la Dormición, envuelta en llamas sobre la histórica Pechersk Lavra es el ejemplo vivo de lo que Rusia no debe hacer en esta guerra. Porque no se trata únicamente de un edificio alcanzado por un dron, sino de uno de los lugares donde nació una parte fundamental de la memoria espiritual, cultural e histórica de los pueblos eslavos orientales: ucranianos, bielorrusos y rusos. Por eso el ataque contra Lavra posee una dimensión que va mucho más allá de los daños materiales, es una tragedia que no solo golpea a Ucrania, sino que interpela directamente una de las narrativas históricas que el propio Estado ruso ha reivindicado durante décadas.

Pechersk Lavra no es un monasterio cualquiera. He estado ahí y es un lugar sagrado que te hace vibrar el alma. Fue fundada por el siglo XI, en el apogeo de la antigua Rus de Kiev, es uno de los centros espirituales más importantes del cristianismo ortodoxo a nivel mundial. Desde sus cuevas y templos se expandió una tradición religiosa que luego alcanzaría a Moscú y a buena parte del mundo eslavo. En la visión histórica promovida por el Kremlin, la actual Rusia hunde sus raíces en la antigua Rus de Kiev, aquel estado medieval surgido alrededor del Dniéper y considerado el origen común de rusos, ucranianos y bielorrusos. Desde esa perspectiva, Pechersk Lavra no es simplemente un patrimonio ucraniano, es también uno de los lugares fundacionales de la propia civilización que Rusia dice representar. Por ello, cuando las llamas atentan contra sus cúpulas doradas, la contradicción resulta imposible de ignorar. El fuego no consume solo piedra, madera o iconos:, alcanza también un relato histórico que Moscú invoca constantemente para justificar su visión del mundo.

Las guerras siempre han destruido ciudades, puentes y hogares, pero hay una diferencia profunda cuando los daños llegan a espacios considerados sagrados por generaciones enteras. Pechersk Lavra ha sobrevivido a invasiones mongolas, guerras imperiales, persecuciones religiosas y los estragos del siglo XX. Durante casi mil años sus campanas han acompañado nacimientos, muertes y la fe de millones de personas. Allí reposan santos venerados por toda la tradición ortodoxa, y allí se escribieron crónicas que ayudaron a construir la memoria de los pueblos eslavos.

Toda guerra genera propaganda, y cada bando construye relatos para explicar el conflicto. Sin embargo, las ruinas poseen un lenguaje propio y suelen ser menos obedientes que los discursos oficiales. Una catedral en llamas planta preguntas incómodas ¿cómo se protege una civilización destruyendo algunos de sus lugares más sagrados? ¿cómo se reivindica una historia común mientras se bombardean los símbolos que le dieron origen? ¿cómo se afirma la defensa de los valores cristianos cuando los ataques alcanzan monasterios, iglesias y barrios habitados por civiles? La imagen de Pechersk Lavra herida parece responder por sí sola,

Quizás lo más trágico de este episodio es que el daño no puede medirse únicamente en metros cuadrados destruidos. Cuando un sitio como Pechersk Lavra es alcanzado, se hiere una memoria colectiva construida durante siglos, una memoria que pertenece a Ucrania, pero que también forma parte del patrimonio espiritual de la tradición ortodoxa eslava en su conjunto.

El Kremlin debe ser más cuidadoso hacia dónde dirige sus ataques, la guerra es contra los militares ucranianos que se alinearon con la OTAN y no contra la población civil y la iglesia ortodoxa.

Lo mismo las milicias ucranianas que fueron seducidas con dinero occidental para la guerra fratricida, que en sus ataques a Rusia, también están matando población civil, su guerra es entre militares, ¡Paren de matar civiles!. Si su camino es el de la muerte y el de ir contra la palabra de Cristo y el mandamiento de NO matarás, al menos, apunten bien.

Las llamas sobre el monasterio recuerdan una verdad que las guerras suelen ocultar y es que a veces los vencedores tácticos terminan convirtiéndose en derrotados culturales, porque es posible conquistar territorios, destruir edificios o imponer narrativas, pero resulta mucho más difícil explicar por qué terminan ardiendo precisamente aquellos lugares que se consideran el origen de la propia historia. Y así, mientras el humo se eleva sobre las antiguas colinas de Kiev, sigue resonando en mi la pregunta de si la Rus de Kiev es realmente la cuna común que Rusia dice defender, ¿qué significa entonces ver uno de sus santuarios más sagrados consumido por el fuego de esta guerra?

Si la Rus de Kiev es verdaderamente tu madre,¿por qué la dejas arder en tu guerra?

Rusia entiende con Pechersk Lavra y los civiles no

Por Bruno Sommer

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Junio 15, 2026 • 3 días atrás por: ElCiudadano.cl 37 visitas 2203119

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