Pedro Alonso
Nairobi, 21 jun (EFE).- El presidente de Kenia, William Ruto, se consagró esta semana en la cumbre del Grupo de los Siete (G7) en Francia como una de las voces más influyentes de África y uno de los grandes defensores de la reforma de un orden internacional que, según la Unión Africana (UA), ya no refleja la realidad del siglo XXI.
Lejos de ser un gesto ceremonial o una cortesía diplomática, su invitación por parte del presidente francés, Emmanuel Macron, para representar a África en la Cumbre de Líderes del G7 demostró el peso de Kenia como aliado fiable de Occidente.
"Europa ve a Kenia como un líder en el abordaje de los desafíos globales. Y, sobre todo, como un socio fiable", afirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en la ciudad balnearia francesa de Évian, a orillas del lago Lemán y sede de la cumbre.
El G7 constituye un influyente foro político y económico informal integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, aunque la Unión Europea se ha erigido en un miembro de facto al tener representación política permanente.
En la foto de familia, el mandatario keniano se codeó con los líderes de este selecto grupo integrado por las siete economías más industrializadas del mundo, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La participación de Ruto en un mesa repleta de potencias mundiales fue "una oportunidad para situar las prioridades africanas en el centro de los debates sobre finanzas globales, financiación climática, inversión y reforma económica", según el semanario keniano de información política y socioeconómica Vellum.
Mientras los titulares periodísticos se centraban en las tensiones por la guerra de Irán o el conflicto en Ucrania, el líder keniano apuntó a un blanco diferente: asegurar que la voz de África influye en decisiones que marcan su futuro económico y proponer una alianza basada en la "igualdad soberana" y el beneficio mutuo.
"África es una oportunidad. África no es una carga para nadie. África puede contribuir de manera significativa, y de hecho contribuirá significativamente, a la prosperidad global", aseveró Ruto, que dirige Kenia desde 2022, en Évian.
Como recuerda el experto keniano en política internacional Adhere Calvince en el diario The East African, Ruto rechaza "la tradicional narrativa de que África es un problema o una crisis que el mundo necesita gestionar", y defiende que es una "solución" a desafíos globales como la producción alimentaria o las energías renovables.
De hecho, Ruto instó a los líderes del G7 a que "presten atención a África" porque "el futuro del crecimiento global se forjará en África", un continente con más de 1.500 millones de habitantes (muchos de ellos jóvenes), una inmensa capacidad agrícola y vastas reservas de minerales claves para las nuevas tecnologías.
De boca de Ruto, el G7 también escuchó una reivindicación recurrente de la Unión Africana: reformar la arquitectura financiera y política internacional para garantizar una representación global equitativa de acuerdo con las realidades del siglo XXI.
El presidente de Kenia reclamó el protagonismo de África en la remodelación de instituciones como el Consejo de Seguridad de la ONU, el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI).
"África -enfatizó- no estuvo presente cuando estas instituciones se reconfiguraron. Por tanto, esta vez África debe estar en el centro".
A la espera de resultados tangibles de la cumbre del G7 para el continente, Évian proporcionó a Kenia "una plataforma para argumentar que África no es una nota a pie de página en la economía global, sino una de sus fronteras esenciales", como escribe el analista Patrick Osewe en el diario keniano Daily Nation.
Ruto acudió a la cita del G7 tras presidir el pasado mayo en Nairobi, junto a Macron, una cumbre que acogió a 35 jefes de Estado y de Gobierno africanos y en la que Francia buscó nuevas alianzas estratégicas con África tras perder influencia en sus excolonias. EFE
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