
Aunque ante las cámaras de Europa Press Kiko Rivera ha optado por el silencio y no se ha pronunciado sobre el estado de abandono de Cantora que ha mostrado en exclusiva el especial 'El precio de Cantora', impactando la dejadez en la que se encuentra la finca, con humedades, grietas, moho en las paredes, suciedad en los baños e incluso animales muertos en la cocina -mientras que del exterior sorprende el deterioro de la piscina, con agua verde estancada, las malas hierbas creciendo por doquier y la plaza de toros llena de excrementos-, el programa 'Vamos a ver' tiene en exclusiva la reacción del hijo de Isabel Pantoja cuando vio el que fue su hogar en la infancia y en el que pasó tantísimos momentos en familia.
Tal y como ha revelado el periodista Pepe del Real después de hablar con una persona del círculo del dj, la emisión de las imágenes de Cantora no han supuesto una sorpresa para él porque el pasado 17 de abril, después de cinco años sin pisar la propiedad que Paquirri le dejó en herencia, regresaba junto a su novia Lola García -en el conocido como 'asalto a Cantora'- y rompía la cerradura para llevarse varios enseres por encargo de su madre, como las cabezas de toro que pertenecieron a su padre, varios carros de caballos, o un coche blanco descapotable.
Y al ver el estado de abandono total en el que está la finca, Kiko se quedó "sorprendidísimo", siendo el tema de la piscina lo que le "impresionó un montón". "Se llevó las manos a la cabeza y solo repetía 'con lo que hemos vivido en esta casa cómo puede ser que esté todo tan dejado" ha relatado el colaborador.
En cuanto al interior, el ex de Irene Rosales hizo 'un tour' por todas las estancias de la vivienda -como el que era su dormitorio, el de su madre, o el de su tío Agustín Pantoja- tan solo acompañado por Lola, y fue al llegar al salón -antaño símbolo del hogar- cuando se le puso un nudo en la garganta y estuvo a punto de emocionarse y echarse a llorar al ver en qué se ha convertido Cantora.
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