La estrategia de OpenAI hasta ahora había sido disparar al aire a ver si, con suerte, alguna bala acertaba en la diana. Por fin se han dado cuenta de que no era el camino a seguir y desde hace unos días hay signos de que la compañía está empezando a definir sus prioridades de una vez por todas. Planean duplicar su plantilla antes de que termine el año, quieren lanzar una superapp para simplificar su catálogo y hasta han cerrado Sora 2. Los cambios están siendo profundos y también afectan a su propio CEO. ¿Cuál es el papel de Sam Altman en esta nueva OpenAI?
Recaudar pasta. Cuentan en The Information que Sam Altman ha cambiado su rol dentro de la compañía. Hasta ahora, el CEO supervisaba directamente los equipos de seguridad y protección, pero a partir de ahora va a enfocarse en conseguir más inversiones, gestionar las cadenas de suministro y la construcción de centros de datos "a una escala sin precedentes".
Por qué es importante. Este cambio sugiere dos cosas: por un lado, que Altman se habría distanciado de las cuestiones estratégicas para involucrarse más en aspectos técnicos o secundarios; y por otro, que la situación dentro de OpenAI es lo suficientemente grave como para trasladarlo a un rol más enfocado en la captación de fondos. Como consecuencia al cierre de Sora, OpenAI ha perdido el acuerdo que firmó con Disney por valor de 1.000 millones de dólares. A esto se suma que hace poco la propia NVIDIA se bajó del carro con sus 100.000 millones. La situación es, como poco, delicada.
Modo ahorro. El giro estratégico de OpenAI busca ahorrar tanto dinero como de recursos de computación. El cierre de Sora tiene mucho que ver con esto último ya que la app consumía muchísimos recursos, y eso que sólo se había lanzado en Estados Unidos. El equipo que se dedicaba a su desarrollo ahora se dedicará a la simulación de mundos orientada a la robótica. Además, la división de aplicaciones dirigida por Fidgi Simo ahora se llama "AGI deployment" y se enfocará sobre todo en la comercialización y el uso en el mundo real.
Spud. Así es como se llama internamente el próximo gran modelo de IA de la compañía. Según The Information, la fase de preentrenamiento ya ha concluido y se espera que sea lanzado en las próximas semanas. No está muy claro qué capacidades tendrá este modelo, pero Sam Altman ha dicho a los empleados que "puede impulsar realmente la economía". Una vez más, confirma que el giro estratégico apunta en la dirección de la ansiada rentabilidad.
La IA como producto de consumo. A lo largo de 2025 Open AI lanzó muchos productos muy dispares que se sumaron a los que ya tenían, que no eran pocos. Con Sora 2 quisieron ser una red social, con ChatGPT Atlas un navegador, hay planes de un modo sexual en ChatGPT... Hasta ahora, la apuesta de OpenAI ha sido convertir la IA en un producto de consumo masivo, pero han descubierto que viralizarse no es igual a ganar dinero y que tener tantos huevos en tantas cestas no sale rentable.
La IA como producto empresarial. Mientras OpenAI buscaba su identidad sin un rumbo fijo, había otra empresa que la tenía muy clara: Anthropic. La startup se enfocó sobre todo en los clientes empresariales, esos que no tienen tantos reparos en pagar suscripciones de cientos de dólares al mes, y poco a poco le ha ido comiendo terreno a OpenAI. Las cifras no mienten: hace dos años OpenAI tenía un 50% de cuota de mercado empresarial y hoy tiene un 25%, mientras que Anthropic ya tiene el 32%.
Imagen | Xataka con Freepik
En Xataka | El cierre de Sora es una señal: OpenAI da un paso atrás en la carrera de la IA para recalibrarse al completo
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La noticia
Sam Altman, el hombre que iba a traer la AGI, tiene ahora una misión más urgente: que OpenAI no se quede sin financiación
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Amparo Babiloni
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