Vitoria, 1 jun (EFE).- El entrenador del Deportivo Alavés, Quique Sánchez Flores, dijo este lunes que su equipo técnico puso “una gota” cuando llegó al club vitoriano a mitad de temporada y “ahora toca construir”.
Tras la consecución de la permanencia, el técnico explicó en una entrevista difundida por el club albiazul que sabían que iban a sufrir, pero aseguró que quieren situarse en el top 10 de la liga.
Sobre lo que quiere de su Alavés, desveló que busca unos valores de “esfuerzo compromiso y entrega”. “Quiero un equipo que sepa jugar y que trate bien el balón. Que sepa lo que hace”, señaló el preparador del conjunto babazorro, que hizo balance del curso.
“Teníamos que mantener la tensión y transformar la acumulación de presión”, apuntó.
“El malestar se puede contagiar, pero me preocupo de lo que está en mi mano y procuro que también lo hagan los jugadores”, expresó, consciente de la dificultad de la campaña.
“Ha sido un descenso al límite, muy caro. Lo hemos trabajado bien, hemos tenido la capacidad de leerlo bien y hemos sido inteligentes”, analizó.
Sánches Flores reconoció que los jugadores dudaron después del partido ante el Athletic Club. “Abrimos en canal el partido y en tres minutos de vídeo lo vieron. Para que hubiera una reacción mayor quizás nos tenía que pasar eso”, dijo.
Entre todos los partidos, el entrenador alavesista se queda con el 3-4 de Vigo. “Fue una victoria histórica y fue la primera”, destacó, aunque opinó que “siempre tiene mucho mérito ganar al Barcelona”.
Respecto a su relación con el club, mantuvo que no ha fallado nada de lo que le contaron desde la dirección deportiva cuando trataron su incorporación.
“Me gusta Vitoria, me gusta la gente sobria, la gente seria e introvertida”, dijo Quique Sánchez Flores, que se identifica con esa manera de ser y con los corredores y bicis que se ven por la ciudad en todo momento.
“La afición me recuerda a lo que viví en la ‘Premier League’, señaló el técnico sobre los seguidores vitorianos. EFE
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