A diferencia de nuestros días, en la colonia y en los primeros años del siglo XIX, la tradicional festividad religiosa se vivía en las calles, con solemnes procesiones que partían desde las Iglesias, pero también con rituales populares, que no estuvieron exentos de tensiones con el ideal liberal del Chile republicano. Desde ahí, han sobrevivido ritos como el Vía Crucis, el Cuasimodo y por supuesto, los huevitos de chocolate. Acá te lo contamos
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