SEÑOR DIRECTOR:
Esta semana se conoció una nueva edición del IMD Smart City Index 2026, en la que Santiago se ubicó en el lugar 120 entre 148 ciudades evaluadas, manteniéndose como la mejor posicionada de América Latina. El dato debe leerse con sentido de realidad: más que una razón para conformarnos, es una señal de que aún persisten brechas importantes que afectan la vida cotidiana de las personas.
Una ciudad inteligente no se define solo por la incorporación de tecnología, sino por su capacidad de ponerla al servicio del bienestar, la seguridad y las oportunidades. En ese sentido, este ranking confirma que la discusión sobre ciudades inteligentes es, en realidad, una discusión sobre seguridad, confianza institucional e infraestructura útil para la vida cotidiana. Por eso, más que celebrar posiciones relativas, lo que corresponde es avanzar en una agenda compartida donde el Estado entregue certezas y el sector privado pueda aportar inversión y gestión para construir una ciudad más segura, más eficiente y más humana.
Carlos Zeppelin
Vicepresidente Consejo de Políticas de Infraestructura
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