Madrid, 13 may (EFE).- El informe de Seguridad Nacional correspondiente a 2025 señala que se habrían desplazado desde España a zonas de conflicto con presencia de organizaciones terroristas un total de 288 combatientes, de los cuales 111 aún permanecerían esas áreas, 72 habrían retornado y 105 habrían muerto.
El informe publicado este miércoles destaca que la principal amenaza en España continúa vinculada al yihadismo transnacional y, en particular, a los combatientes terroristas extranjeros, debido al retorno de individuos con experiencia en zonas de conflicto y capacitación en técnicas y procedimientos paramilitares.
De estos terroristas extranjeros, Seguridad Nacional señala que la situación de inestabilidad en Siria y los nuevos focos terroristas en el Sahel alientan el riesgo de reorganización de células y el retorno de individuos con experiencia de combate, una amenaza que España mitiga con el refuerzo de la cooperación internacional y su participación en grupos de trabajo orientados a la detección y prohibición de entrada de estos combatientes en suelo Schengen.
Por otra parte, el informe también apunta al retorno de nacionales europeos y magrebíes como "vector" de amenaza en el continente junto con el llamado terrorismo autóctono.
El análisis de Seguridad Nacional detalla que este fenómeno al alza está asociado cada vez más a jóvenes y menores de edad radicalizados con una limitada formación religiosa, escaso o nulo vínculo previo con organizaciones terroristas y una alta exposición a contenidos violentos en internet, lo que incrementa su vulnerabilidad a procesos de radicalización digital.
Las operaciones policiales, con 113 detenidos, muestran que este retrato es el dominante en este tipo de actores autorradicalizados.
Respecto a las nuevas tendencias, Seguridad Nacional pone el foco en el uso intensivo de internet, redes sociales y las tecnologías emergentes (incluida la IA generativa) para propaganda, instrucción operativa y desinformación.
"Se observa la traslación de comunidades a espacios descentralizados, su presencia en ecosistemas de 'gaming', y métodos aparentemente inocuos como puedan ser entrenamientos de calistenia para el adoctrinamiento continuo y el acortamiento de tiempos de radicalización.
La presión sobre las estructuras centrales de Al Qaeda y Dáesh ha impulsado una mayor producción de materiales dirigidos a individuos radicados en Europa y otros países occidentales a los que se insta a actuar en sus lugares de residencia, además de facilitar la difusión de manuales operativos y de técnicas, tácticas y procedimientos operativos a través de plataformas utilizadas por simpatizantes. EFE
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