Durante décadas, la cultura popular y cierta visión antropocéntrica han proyectado la idea de que la familia tradicional era lo más normal en el reino animal. Sin embargo, la biología tiene la costumbre de llevarnos la contraria y si miramos las aguas de Alaska, y concretamente las belugas de la bahía de Bristol, la monogamia no solo es rara: es evolutivamente ineficiente.
El estudio. Ha tenido como objetivo analizar el ADN de cientos de estos cetáceos durante más de una década, y confirma lo que podríamos llamar, en términos humanos, un estilo de vida "swinger" o poliamoroso entre estos animales. Aunque esta palabra es más para nuestro día a día, puesto que de manera científica se llama poliginandria, y es el secreto de estas ballenas para mantenerse genéticamente sanas y resilientes.
El mito de la "media naranja". Elegir una pareja de por vida para las ballenas es algo que no es la norma que se impone en este caso. Para llegar a esta conclusión los investigadores no se limitaron a observar lo que hacían, sino que realizaron un análisis exhaustivo de 623 muestras genéticas recogidas durante 13 años en la población de belugas de la bahía de Bristol. Y estamos ante una población muy interesante porque está geográficamente aislada y cuenta con unos 2.000 individuos.
Lo que encontraron fue un sistema de apareamiento donde tanto machos como hembras se aparean con múltiples parejas. No hay un "macho alfa" que monopolice a las hembras (poliginia), ni hembras que tengan un solo consorte. Es un intercambio constante y estratégico.
Hermanastros por todas partes. La prueba definitiva de este comportamiento está en los árboles genealógicos que el estudio logró reconstruir. Al analizar el parentesco, los científicos se toparon con un dato revelador: abundaban los medios hermanos al compartir madre o padre pero no ambos.
El hecho de que sea muy difícil encontrar hermanos completos indica que temporada tras temporada, las hembras no repiten pareja, sino que van cambiando. Una estrategia que está encaminada a maximizar el éxito reproductivo, puesto que de lo contrario unos pocos machos dominarían la genética y provocaría una menor diversidad genética.
'Swinger' como ventaja. Podríamos pensar que este comportamiento es caótico, pero en realidad es un mecanismo de defensa biológica muy sofisticado. Y es que el mezclar constamente los genes con diferentes parejas asegura una mayor variabilidad en la descendencia para evitar graves enfermedades como por ejemplo las que históricamente hemos tenido en las monarquías europeas.
Pero lo interesante es que es una elección de las hembras que juegan un papel activo. En este caso no son pasivas, sino que eligen activamente los machos con los que aparearse para tener una gran variabilidad, posiblemente para asegurar que sus crías tengan las mejores combinaciones genéticas posibles.
Su longevidad. Una de las características de esta especie es que puede aguantar muchos años, y es por ello que mantener la diversidad genética a través de la poliginandria les permite adaptarse a cambios a largo plazo en su ecosistema.
Y es un hallazgo que se alinea con investigaciones previas, puesto que ya se apuntaba a una alta diversidad en el microbioma y la estructura poblacional de estas ballenas, pero nunca se había confirmado el sistema de apareamiento.
Un salvavidas genético. Lo más fascinante de este descubrimiento es cómo reescribe nuestra comprensión de la sociabilidad de los cetáceos. A menudo asumimos que los animales muy inteligentes y sociales tienden a la monogamia (como ocurre con ciertas aves), pero la realidad es que los belugas demuestran que se puede tener una sociedad compleja, cuidar de la descendencia y, al mismo tiempo, tener una vida sexual promiscua por el bien de la especie.
Para los conservacionistas, esto son buenas noticias. Saber que esta población mantiene una alta diversidad genética y evita la endogamia por sí misma significa que tienen mejores herramientas biológicas para enfrentarse al cambio climático y a la presión humana que otras especies más "fieles" pero genéticamente más pobres.
Imágenes | Todd Cravens
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La noticia
'Ser 'swinger' es natural, según las ballenas: hay algunas que practican el 'intercambio de parejas' para evitar la extinción
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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