Luis Vaquero
Santander, 17 ago (EFE).- La última vez que el Racing de Santander jugó en Primera División Sergio Martínez tenía cinco años; este domingo, catorce años después, en la primera jornada de Liga el joven centrocampista de Laredo (Cantabria) fue uno de los protagonistas del regreso del conjunto a la élite tras muchos años de trabajo en las categorías inferiores del club.
Y lo hizo, además, de la manera más especial posible: como titular ante el Villarreal y con un golazo en El Sardinero que supuso su primer tanto con el primer equipo.
Sergio llegó al Racing de Santander en categoría alevín procedente del equipo de su villa, el CD Laredo, y desde entonces fue recorriendo los diferentes niveles de la cantera hasta convertirse en uno de los jugadores destacados de la generación de 2007.
Fue una generación en la que también sobresalieron futbolistas como Gaby Jiménez, que ha tenido protagonismo durante esta pretemporada con el primer equipo; Sergio Vinatea, actualmente en el Atlético de Madrid después de pasar por el Villarreal; Yago Rubayo, que posteriormente continuó su carrera en el Valencia y pasó por el Albacete; y, sobre todo, Jorge Salinas, futbolista verdiblanco deseado por algunos clubes importantes de Europa y cuyo futuro parece lejos de El Sardinero, eso sí, dejando una importante cantidad de dinero en las arcas del club.
En las categorías inferiores, según relatan algunos de los técnicos que le formaron, una de las características que primero llamó la atención de Sergio fue su físico: siempre fue un jugador de envergadura y con una capacidad de competir por encima de la media de su edad, una ventaja que le permitió asentarse pronto en los equipos del Racing y ser habitualmente titular.
Durante su primer año juvenil, incluso compaginó etapas con División de Honor y Liga Nacional, categoría en la que llegó a marcar alrededor de 14 goles. En su segundo curso juvenil, ya en División de Honor, redujo considerablemente su producción goleadora, con apenas dos o tres tantos, pero mantuvo su condición de futbolista importante y habitual en el once.
Su progresión no fue siempre lineal ni estuvo acompañada del mismo foco mediático que otros compañeros de generación.
Sin embargo, el técnico del primer equipo, José Alberto López, sí debió de ver algo en él y el pasado curso, en su tercer año de juvenil, comenzó a alternar su presencia con el primer equipo y el filial.
Ese salto le obligó también a transformar su manera de jugar.
Si en las categorías inferiores su superioridad física le permitía arriesgar más, retener el balón o corregir un error gracias a su capacidad para recuperar, en el fútbol profesional ha aprendido a jugar con mayor sencillez y precisión.
Esa evolución es precisamente una de las claves que explican la sorpresa que ha generado su rendimiento en el primer equipo, donde Sergio se muestra ahora más comedido, toca menos el balón cuando no es necesario y toma mejores decisiones, algo que ha convertido una de sus antiguas virtudes, el poderío físico, en una herramienta más dentro de un juego mucho más completo.
Toda esa evolución se cristalizó este domingo en El Sardinero cuando el canterano verdiblanco apareció en la frontal del área para conectar un potente disparo que se convirtió en el 2-0 ante el Villarreal.
El conjunto castellonense acabaría igualando el encuentro (2-2), pero el empate no podrá borrar la imagen para el recuerdo de Sergio celebrando el gol lleno de emoción y lágrimas.
Internacional sub-19 con España y renovado hasta 2029, Sergio Martínez representa una de las imágenes más reconocibles de la actual cantera verdiblanca: un jugador de la tierra que llegó al Racing siendo un niño.
Ahora, años después, ha debutado en Primera División y estrenado su cuenta goleadora en una tarde histórica para el club e inolvidable para él. EFE
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