Laura Ramírez
Sevilla, 3 abr (EFE).- La ciudad de Sevilla ha cerrado al mediodía de este Viernes Santo su emblemática madrugá con el regreso a sus templos de la Macarena, la Virgen de las Angustias y la Esperanza de Triana, las cuales, junto al resto de imágenes que han procesionado esta noche, han dejado imborrables imágenes para el recuerdo.
El reloj marcaba las 15:10 horas cuando la Virgen de la Macarena ha entrado en el atrio de su basílica, despidiéndose de la multitud allí congregada para presenciar el fin de su estación de penitencia.
Ese cierre ya lo habían efectuado, entre poco antes de las 6:00 y las 8:15 de la mañana, las tres cofradías que representan el rigor y la austeridad en esta noche de matices opuestos: el Silencio fue la más madrugadora, seguida por el Gran Poder y, finalmente, el Calvario.
Una hora antes de la entrada de la Macarena, el barrio de Triana se volcaba en la calle Pureza. Allí miles de fieles han rodeado la Capilla de los Marineros para recibir a la Esperanza, cuya entrada definitiva se ha producido a las 14:07 horas. Casi al mismo tiempo, hacía lo propio la Virgen de las Angustias en el Santuario de los Gitanos, precedida por el Señor de la Salud.
Estas entradas cierran una madrugada esplendorosa, de largos cortejos, gran afluencia de público y ausencia de incidentes destacables, según ha reportado Emergencias. No se ha podido, sin embargo, cumplir con los horarios de paso por la carrera oficial, que han acumulado un retraso de 40 minutos por la demora de las hermandades de La Macarena, Esperanza de Triana y Los Gitanos.
La madrugá se despide dejando paso, casi sin transición, a los desfiles procesionales del Viernes Santo, que marcan el inicio del final de la Pasión a la espera del próximo Domingo de Resurrección. EFE
lra/vg/ram
(foto) (vídeo)
completa toda los campos para contáctarnos