Hay usuarios que llevan años quejándose de la dirección que han tomado los smartphones en apartado muy concretos, a veces soy uno de ellos. La industria decidió que debíamos prescindir del jack de 3,5mm, que la ranura para microSD era un estorbo frente al almacenamiento interno y que los teléfonos compactos no tenían negocio ya. Por eso, cada vez que Sony mueve ficha, no puedo evitar echarle un vistazo: sí, la japonesa se niega a rendirse en el mercado de móviles, y es única en conservar especificaciones clásicas en su ADN.
La marca acaba de hacer oficial su nuevo Xperia 10 VIII, su propuesta para la gama media de este curso. Reúne lo mencionado como opción "rara" en pleno 2026, y un diseño muy bonito y compacto. Sin embargo, en cuanto he visto las especificaciones, mi ilusión se ha desvanecido en un momento.
Al igual que vimos en su hermano mayor, el Sony Xperia 1 VIII, la compañía nipona acierta en ergonomía y diseño. Estamos ante un dispositivo de solo 168 gramos, 8,3 milímetros de grosor, certificación IP65/IP68 y una pantalla de 6,1 pulgadas que por fin refresca a 120 Hz. Nada mal, ¿verdad?
En multimedia y autonomía, Sony sigue haciendo los deberes. Mantiene intacto el jack de 3,5 mm para conectar unos auriculares por cable, altavoces estéreo mejorados y una batería de 5.000 mAh que sin ser silicio-carbono, no parece mala. A nivel de software, Android 16 y la promesa de cuatro actualizaciones mayores del SO. En este punto sigue convenciéndome.
El primer problema aparece al mirar bajo el capó: hablamos de un terminal nada barato que apuesta por un Snapdragon 6 Gen 3, un chip que salió en septiembre de 2024. Es un SoC de 4 nm pensado para la gama media-entrada, y que viene con 8 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento. Aunque ofrezca la ranura para microSD, la memoria base se antoja insuficiente.
Por otro lado, el apartado fotográfico tampoco justifica el desembolso. Prescinde de teleobjetivo para apostar por un sensor de 50 MP y un ultra gran angular de 13 MP. Evidentemente, deja las funciones de zoom a un recorte sobre el sensor de la cámara principal. Y si hablamos de la cámara frontal, unos 8 MP que graban a 1080p/30fps.
Por su diseño, por la posibilidad de expandir el almacenamiento o por conectar auriculares sin importar si tienen batería o no, me lo hubiese pensado como próximo móvil personal: Sony demuestra que aún se pueden fabricar terminales cómodos, ligeros y respetuosos con las conexiones de siempre.
Pero lamentablemente, justificar un desembolso de 600 euros por un chip de hace dos años, unas memorias muy ajustadas y unas cámaras que no prometen demasiado, es un ejercicio de fe que pienso que pocos estarán dispuestos a realizar. Al menos, yo no, y es una lástima porque las intenciones y las ganas están ahí.
Imágenes | Sony
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La noticia
Si fuera por la ranura para microSD o el jack de auriculares, el nuevo Xperia 10 sería mi próximo móvil. Luego está todo lo demás
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Pepu Ricca
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