El 8 de enero de 1981 Isabel Allende recibió la noticia de que su abuelo se estaba muriendo. Ella, una chilena que vivía exiliada en Caracas, no podía viajar para despedirse de él, así que comenzó una carta para escribir la historia de su familia. Al finalizar el año, ya había escrito 500 y…
Artículo original publicado en SensaCine
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