Parece una contradicción, pero así es como funcionan las paradojas. Y esta en concreto es tan problemática para España que en nueve de cada diez configuraciones el resultado siempre es el mismo: pase lo que pase es malo para los incendios.
¿Pero por qué? Quiero decir, ¿cómo es posible que llueva o no llueva este país siempre tenga un problema con las llamas?
El mundo a dos escalas. Si no llueve, si arrastramos semanas o meses de sequía, la humedad del material acumulado en el monte (la hierba, el matorral, la hojarasca) baja. Además, sube la temperatura del suelo y la vegetación viva empieza a estresarse. Solo falta una chispa y boom, tenemos un foco de incendio muy difícil de atajar.
Es decir, la sequía empeora el riesgo hoy. La lluvia la empeora, pero lo hace mañana.
Porque si llueve, la vegetación crece (especialmente lo que llamamos combustible fino) y aumenta la continuidad del matorral. Es biomasa, biomasa y más biomasa. Si llueve no hay riesgo, si no llueve: es material que más pronto que tarde se convertirá en pasto de las llamas.
El infierno del verano de 2025, empezó en primavera... A veces no se incide mucho en esto: las primaveras húmedas son una maravilla, pero en nuestro caso es también un peligro en potencia. No solo por lo que explicaba más arriba, sino porque (además) nadie lo gestiona.
Y eso significa que, si la tendencia sigue en el sentido en el que va, tenemos que empeza a ver los inviernos lluviosos como algo más que una forma de salvar la temporada. Hay que empezar a verlos como un recordatorio claro de que hay que invertir en prevención, planificar dispositivos, cortafuegos, gestión de combustible y todo tipo de explotaciones extensivas que ayuden a contener el problema.
Porque el cambio climático no es solo "más calor". Hace unos días, la misma AEMET reflexionaba sobre cómo están cambiando los récords de precipitaciones. Los cambios en el paisaje y el abandono rural son una fuente permanente de problemas y el llamado "efecto látigo" no hace más que aumentarlos: fases de crecimiento y fases de secado que no dejan de ir y venir.
Así que sí, la gran paradoja española con las lluvias y los incendios es esta: pase lo que pase, en los próximos años, siempre vamos a tener problemas con los incendios.
Imagen | Karsten Winegeart
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La noticia
Si no llueve, es malo para los incendios; si llueve, también es malo para los incendios: la gran paradoja española de riesgo forestal
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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