Cualquier persona que tenga un perro como mascota seguramente se ha plantado ante un gran problema cuando coge las llaves y el abrigo y se dirige a hacia la puerta. Este no es más que el lloriqueo y los paseos de nerviosismo de un animal detrás de su dueño que puede acabar en ladridos o incluso destruyendo algún objetivo del hogar por el estrés que sienten al quedarse solos y bajo su conciencia 'abandonados'. Sin embargo, la ciencia apunta a que esta ansiedad por separación es un fenómeno bidireccional.
En doble sentido. Como se expone en diferentes textos, dejar a nuestra mascota sola no solo detona un pico de estrés en el animal, sino que genera una profunda carga de culpa y ansiedad en el humano. Y no, no es que estemos humanizando en exceso a nuestros perros, es que nuestros cerebros y los suyos han desarrollado un vínculo de apego que se equipara al de las relaciones interpersonales.
No es la crianza. Una idea que tenemos en mente es que cuando un perro tiene ansiedad cuando se va su dueño, por ejemplo, al trabajo, es el resultado de haber tenido una infancia muy permisiva en la que no se imponían restricciones animales. Pero hoy día esto ha cambiado con datos importantes.
Estos datos los podemos encontrar en un gran estudio publicado en 2020 sobre la población canina en Finlandia que reveló que entre el 14% y el 20% de los perros sufren ansiedad por separación, presentan a menudo un fuerte miedo a otros estresores, como por ejemplo el ruido estridente.
¿Por qué lo hacen? Aquí no intervienen ni la venganza ni el enfado en general por haberlos dejado solos, sino que este comportamiento está ligado a patrones de frustración y pánico. Además, hay algunos factores que predisponen a que los animales tengan estos problemas, como son el ser macho, proceder de un refugio, haber sufrido un destete precoz o enfrentarse a un entorno carente de previsibilidad.
En el humano. Quedarse con la reacción que tiene el animal únicamente, la verdad es que es quedarse muy corto. Y aquí la ciencia ha visto que los dueños también experimentan estrés, dificultad para concentrarse en el trabajo o incluso cancelan planes sociales para evitar la angustia de dejar a su mascota a solas.
Y aquí entra en juego el vínculo que se genera entre el humano y el animal, siendo un vínculo de apego como el de un padre con su recién nacido. Y es que las personas que desarrollan un "apego ansioso" hacia sus mascotas son precisamente las que experimentan mayores niveles de ansiedad al separarse de ellas, así como síntomas depresivos y somáticos mucho más graves cuando el animal fallece o no está presente.
La solución. Uno de los puntos importantes en este caso radica en enseñar al cerebro del perro que las "señales de salida" como son coger las llaves o ponerse los zapatos, no significan necesariamente el fin del mundo, haciéndolas sin salir de casa. Pero además, hay que tener presente que cuando se regresa a casa no hay que 'montar una fiesta' para compensar la culpa, ya que solo confirmamos al perro que nuestra ausencia era un estado de excepción terrible que por fin ha terminado. Es por ello que se debe normalizar el reencuentro cuando hablamos de unas pocas horas de separación.
Imágenes | Wade Austin Ellis
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La noticia
Si sientes culpa cada vez que dejas a tu perro solo en casa, la ciencia tiene una explicación (y un par de soluciones)
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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