Desde que la Unión Europea estandarizó el puerto único, el USB-C está cada vez más presente en todo tipo de dispositivos. Sin embargo, esta universalidad esconde una trampa: dos cables idénticos por fuera pueden comportarse diferente por dentro. La culpa la tiene un componente desconocido, el e-Marker (Electronically Marked ID Chip).
Según detalla la especificación oficial analizada por Xataka, este chip actúa como el "pasaporte" del cable. Cuando conectamos nuestro teléfono, se produce una negociación digital en apenas unos milisegundos donde este chip le dice al cargador: "soy capaz de soportar esta potencia y esta velocidad de datos". Veamos cómo funciona.
Un dispositivo con el que se puede leer la información del chip de un cable USB-C
Mecanismo de seguridad. Este chip no es un simple fusible, es un registro de identidad. La especificación USB Power Delivery (PD) obliga a que transmita datos críticos: desde el fabricante y la versión de firmware hasta si el cable es activo o pasivo. Ahora bien, su función más crítica es la seguridad: debe certificar que soporta 5 amperios para potencias de 100W a 240W.
Por otro lado, todo esto ocurre gracias a dos contactos del conector: los pines del Configuration Channel. Estos detectan la orientación del cable para activar los carriles de datos correctos y transforman uno de los pines para alimentar al chip e-Marker. Gracias a esta comunicación, puede habilitar modos alternativos de vídeo: señales DisplayPort a resoluciones 4K u 8K.
Imagen: Lumafield
La barrera de los tres amperios. El e-Marker es obligatorio en cables que pretenden manejar corrientes superiores a 3A. Si el cargador no detecta este chip, asume por seguridad que el cable es genérico o de baja calidad. ¿Resultado? Limita la corriente a esos 3A.
Aunque tengas un cargador de 100W y un smartphone compatible, si el cable no tiene el chip certificado para 5A, la carga se quedará estancada en un máximo de 60W (20V a 3A) o menos, protegiendo al dispositivo de sobrecalentamientos. Y sí, frustrando al usuario.
Más allá de la carga. Este microcontrolador no solo gestiona la energía. También informa sobre si el cable soporta protocolos de alta velocidad como USB 3.2, USB 4 o Thunderbolt. Sin esa firma, el sistema operativo es capaz de degradar la conexión al estándar USB 2.0, convirtiendo una transferencia de archivos en una tarea más larga.
Para evitar este caos, organizaciones como el USB-IF están impulsando un nuevo etiquetado visual en los propios conectores que indique claramente las velocidades de carga y datos soportadas.
Falsa asimetría. Aquí entra un detalle técnico que es importante conocer: aunque el USB-C es físicamente reversible, eléctricamente no siempre es simétrico. Como explican técnicos especializados al analizar la arquitectura de los pines, la negociación de la conexión depende de los pines del canal de configuración (CC).
Si un cable tiene un defecto en uno de sus carriles de datos o hay suciedad en un contacto específico, es posible que reduzca su velocidad (por ejemplo, a la del USB 2.0). Pero al girarlo 180 grados, puede que el dispositivo use el carril opuesto y recupere la velocidad máxima.
Rayos X para distinguir la calidad. La complejidad de estos cables es tal que solo una tomografía puede revelar su verdadera naturaleza. Análisis de los que nos hicimos eco en Xataka Móvil han demostrado las diferencias entre cables certificados (y oficiales en este caso) y un cable genérico barato.
Pero ojo: esta sofisticación también es un vector de ataque. Investigadores de seguridad han creado cables que esconden implantes maliciosos indetectables a simple vista. Con estos, son capaces de robar contraseñas o ejecutar scripts. Esto demuestra que el cable es, en la actualidad, prácticamente un ordenador en sí mismo.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Pepu Ricca y Alejandro Alcolea para Xataka Móvil
En Xataka Móvil | He comprado tantos cables USB que ya nunca dudo entre los que merecen la pena y los que son una castaña para el móvil
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La noticia
Si tu móvil carga lento, ni es culpa del cargador ni del teléfono: puede ser el cable USB-C y su chip microscópico
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Xataka Móvil
por
Pepu Ricca
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