Siempre la misma historia: llaman por teléfono, descuelgo, reconozco que es spam y antes de que empiecen a contarme su peli les digo que estoy en Lista Robinson y no deberían estar llamándome. Un recurso que hasta hace no demasiado funcionaba pero que ahora parece no tener ningún efecto.
La persona que está al otro lado de la línea hace como que no me ha escuchado y continúa contándome por qué debo cambiar de operador o contratar su tarjeta de crédito o el seguro de vida que no sabía que quería. Si a ti también te ocurre, no estás solo. Es la picaresca actuando una vez más.
La trampa del consentimiento. Lo primero que hay que tener en cuenta que, aunque te hayas dado de alta en la Lista Robinson, esto no implica que no puedas recibir ninguna llamada comercial. En la ley hay excepciones que allanan el camino a estas prácticas, incluso aunque realmente no desees ser el objetivo de estas empresas.
Más veces de las que nos gustaría reconocer somos nosotros los que damos nuestro consentimiento (de manera consciente o no) para que nos llamen. Cuando nos suscribimos a una ‘newsletter’, nos registramos en una web, participamos en un sorteo o firmamos algún contrato, el hecho de marcar o desmarcar las casillas correctas puede ser el detonante para que estas empresas puedan llamarnos con total impunidad. Por eso es tan importante leer siempre bien la letra pequeña.
¿Lo “bueno”? Que a partir del 7 de junio entra en vigor una extensión de la Ley General de Telecomunicaciones mediante la cual las empresas deberán renovar el consentimiento previo cada dos años.
La vista gorda. Más allá de si es legal o no que te llamen, hay ocasiones en que la persona que está al otro lado del teléfono tiene una fuerte presión por los objetivos que debe cumplir para mantener su puesto de trabajo. Este tipo de prácticas entrarían en otro saco del Derecho, pero el resultado es la molestia para el usuario… y el trabajador actuando como escudo ante su enfado.
La Lista Robinson solo aplica en España. Por último, hay que tener en cuenta que la Lista Robinson es un servicio de exclusión publicitaria que aplica exclusivamente en España. Por lo tanto, si el ‘call center’ está ubicado fuera de nuestros límites geográficos la Lista Robinson no puede ayudarnos.
La mejor ayuda. Como no podemos esperar a que el mundo se vuelva un lugar mejor de la noche a la mañana, si estar inscrito en la Lista Robinson no te está ayudando demasiado, lo mejor que puedes hacer es aprovechar los recursos que los operadores y los propios fabricantes de teléfonos están poniendo a nuestra disposición.
Por ejemplo, Movistar y O2 tienen un nuevo bloqueo para que ni siquiera el móvil llegue a sonar, pero el resto de compañías también suelen ofrecer algo similar, como Orange, Simyo o incluso Pepephone. Si quieres cortar de raíz el problema, en tu móvil puedes aplicar un bloqueo extremo. Personalmente no lo recomiendo, ya que no solo vas a acabar con el spam, también con cualquier llamada que no venga de los números autorizados.
Imagen de portada | Iván Linares para Xataka (editada con Gemini)
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La noticia
Siento que a los teleoperadores les da igual que esté en la Lista Robinson. Y ahora sé por qué
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Noelia Hontoria
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