Jerusalén, 7 abr (EFE).- El Ejército israelí alegó, sin aportar pruebas, que el conductor gazatí de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al que mataron este lunes en Gaza "aceleró" hacia las fuerzas armadas, y que estas dispararon al vehículo.
"Las tropas efectuaron disparos de advertencia. El vehículo continuó acelerando hacia las tropas, quienes respondieron con fuego adicional que impactó el vehículo", alega un comunicado castrense compartido la noche del lunes con EFE.
El Ejército dijo también, a EFE, que el auto avanzaba "sin distintivos" por lo que fue considerado una "amenaza". Pero según relató Raed Aslan, uno de los pasajeros que sobrevivió al ataque, a periodistas en Jan Yunis, los vehículos mostraban el logotipo de la OMS "por todas partes".
"El vehículo estaba claramente identificado como un vehículo de la OMS", dijo Aslan, y añadió que un tanque israelí bloqueó la carretera y atacó al conductor para detener al convoy, a pesar de que la vía "estaba vacía".
El vehículo atacado formaba parte de un convoy médico que transportaba a enfermos gazatíes hasta el cruce de Rafah, única salida del enclave ocupado para recibir tratamiento en otros países, ya que Israel no permite evacuaciones médicas a Jerusalén o Cisjordania.
Desde el inicio de la ofensiva en Gaza, el Ejército israelí ha hecho declaraciones o acusaciones que, de forma reiterada, se han probado falsas.
Durante el ataque letal del 1 de abril de 2024, en el que Israel mató en Deir el Balah a 7 trabajadores de un convoy de la ONG World Central Kitchen, el Ejército dijo que se debió a una "identificación errónea", pese a que los autos estaban claramente demarcados con el logotipo de la organización y, según una investigación, el dron israelí llegó a disparar hasta tres veces contra ellos.
En el caso de la muerte por fuego israelí, el 23 de marzo de 2025, de 15 paramédicos, rescatistas y un trabajador de la ONU que acudían a un rescate en Rafah, el Ejército israelí alegó, en un primer momento, que las luces y sirenas de emergencia iban apagadas; lo que gracias a un video que grabó uno de los asesinados se probó que no era cierto.
Según una investigación reciente de Forensic Architecture y Earshot, los soldados israelíes dispararon más de 900 balas contra el convoy de vehículos y, días después, Israel intentó ocultar lo sucedido aplastando los vehículos con excavadoras y enterrándolos junto a los cuerpos. Tan solo una semana después, y con ayuda de personal de la OCHA, todos los cuerpos fueron recuperados. EFE
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