Hay un país en el mundo que, cuando se queda sin espacio, fabrica más. Y que cuando no tiene agua, la recicla hasta el infinito. No es ciencia ficción: es Singapur, una ciudad-estado que supera los seis millones de habitantes concentrados en una isla que tenía apenas 580 kilómetros cuadrados y que hoy ocupa 736 kilómetros cuadrados. Un crecimiento de casi un 25% en poco más de medio siglo.
No es ambición, sino necesidad: no tiene tierra suficiente ni ríos o acuíferos propios, así que ha tenido que cocinárselo todo. Desde su independencia del Reino Unido no solo ha aumentado su superficie: también ha construido uno de los sistemas de gestión hídrica más sofisticados del planeta, capaz de convertir el agua residual en agua potable de calidad superior a los estándares de la Organización Mundial de la Salud.
La resiliencia territorial de Singapur. Singapur ha entendido que sus problemas (de escasez) de tierra y de agua no son independientes, así que los está resolviendo de forma conjunta y planificada a largo plazo (su sistema de alcantarillado está literalmente diseñado para durar 100 años).
Es la resiliencia urbana aplicada al desarrollo territorial en su máxima expresión, esto es, la capacidad de un territorio de hacer frente al cambio climático, demográfico y económico a través de sus infraestructura. Un concepto impulsado por organismos como la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres del que Singapur es hoy el alumno más avanzado. Un laboratorio vivo en tiempo real.
Si esas formas geométricas del sur no parecen naturales es porque no lo son. Google Earth
Contexto. La respuesta rápida a ¿por qué Singapur está haciendo todo esto? es porque le falta tierra y agua, pero la realidad se sustenta sobre tres ejes esenciales que invitan a la urgencia:
Cómo ganar tierra. Entramos en ingeniería de obras públicas de primer orden. El método tradicional consiste en dragar arena del fondo del mar, transportarla hasta donde se requiere y se rellena el agujero. El problema está en que Singapur se ha quedado sin arena para dragar y sin países que se la vendan. Como cuenta su propio gobierno, países como Malasia, Indonesia o Malasia han prohibido las exportaciones de arena a Singapur a lo largo de los años alegando motivos medioambientales.
El segundo método es el pólder holandés, una construcción que consiste en montar un dique para ganar tierra, de modo que después se bombea el agua al exterior y se mantiene el suelo seco de forma pernanente con un sistema de drenaje y bombeo, de modo que el terreno originado queda por debajo del nivel del mar. Hace falta menos arena, pero exige una ingeniería hidráulica sofisticada y permanente. En cualquier caso, ganar tierra es cada vez más caro, complejo y más delicado desde el punto de vista medioambiental.
Megaproyectos para ganar tierra. Basta con mirar un mapa satelital del sur del país para comprobar formas geométricas que no existen en la naturaleza y que son la prueba geográfica de sus proyectos. Y de forma más concreta, una pincelada de algunos de los más impresionantes:
Cómo ganar agua. La estrategia hídrica de Singapur es un referente mundial absoluta y corre a cargo de la Agencia Nacional del Agua. Su estrategia se articula en torno a cuatro fuentes de suministro (sus cuatro grifos nacionales): agua procedente de la cuenca local, agua importada, desalinización y agua NE (de NEWater). La idea es simple pero efectiva: diversificar al máximo las fuentes de suministro para que, pase lo que pase, el abastecimiento de la ciudad no quede comprometido. Y que ninguna gota de agua salga del ciclo sin ser reutilizada.
Los dos primeros consisten en la captación local de agua de lluvia en su red de 17 embalses y el acuerdo con el Estado de Johor (Malasia), que se inició en 1962 y expira en 2061. Para la desalinización emplean ósmosis inversa mediante membranas y cuentan con cinco plantas en funcionamiento. Pero el grifo más interesante es el Agua NEWater, capaz de cubrir el 40% de la demanda total del país. ¿Cómo lo hacen? Con un tratamiento de tres etapas consistente en microfiltración, ósmosis inversa y desinfección. El agua resultante es tan pura que se usa para fines industriales y de refrigeración.
Megaproyectos para ganar agua. Aunque ya hemos esbozado las líneas maestras de la estrategia singapurense con el agua, hay proyectos concretos verdaderamente impresionantes:
Portada | Mark Stoop / Hu Chen y Jisun Han
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La noticia
Singapur se está haciendo a sí mismo, literalmente: ha ganado un 25% de tierra al mar y convierte aguas residuales en agua potable
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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