El Ciudadano
Este jueves, el Presidente de la República, Gabriel Boric, apuntó contra la política exterior del mandatario estadounidense Donald Trump, luego de la revocación de visas a tres alto funcionarios chilenos por la tramitación del proyecto Chile–China Express, referente a la instalación de un cable submarino de fibra óptica para conectar directamente Valparaíso con Hong Kong.
Durante el lanzamiento de la Memoria Institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores 2022-2026, no solo condenó la sanción aplicada por la administración del magnate republicano, sino que la enmarcó en una lógica geopolítica de larga data que, según su análisis, está resurgiendo con fuerza en el continente.
El 26 de noviembre de 2025, un consorcio conformado por los gigantes tecnológicos chinos —China Telecommunications Corporation, China Mobile Communications Group y China United Network Communications Group— ingresó a la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) una solicitud formal para obtener una concesión que les permitiera construir el cable submarino con una inversión cercana a los US$500.
La iniciativa que se encuentra en etapa de evaluación, desató la ira de Washington, y pasado viernes el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, afirmó que podría “minar la seguridad regional” y anunció la revocación de las visas al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y su jefe de gabinete, Guillermo Petersen.
Ante esta medida unilateral, desde La Moneda señalaron que el proyecto del cable submarino sigue en evaluación “siguiendo la institucionalidad” y que las decisiones se toman “en función del mejor interés de Chile y su gente”.
Durante el acto oficial de este jueves, el jefe de Estado mandatario reflexionó sobre la estrategia de seguridad de Washington y recordó que a fines de 2025 expuso “una referencia explícita a la doctrina Monroe, aquella idea del siglo XIX según la cual el hemisferio occidental y, en particular, el continente americano, constituía una esfera de influencia preferente de los Estados Unidos”.
Al evocar este concepto histórico, Boric trazó una línea paralela entre las políticas expansionistas del siglo XIX y las acciones aplicadas por el actual gobierno estadounidense dirigido por Trump, que, a su juicio, buscan limitar la autonomía de los países de la región.
En ese contexto, el jefe de Estado profundizó en cómo esta doctrina se manifiesta en la actualidad. Sostuvo que su aplicación “supone en particular que América Latina debe alinearse con los criterios de seguridad nacional y de desarrollo que determine Washington, y limitar los vínculos considerados incómodos o competitivos, so pena de castigos o consecuencias para los pueblos o gobernantes electos que no sigan este camino”.
De este modo, hizo referencia a una relación asimétrica donde la disidencia o la simple diversificación de alianzas tendría un costo impuesto desde La Casa Blanca.
El presidente Boric no se limitó a plantear una crítica , sino que identificó consecuencias concretas de esta lógica en el escenario regional.
“En la práctica, esta lógica está ya traduciéndose en varios países de América Latina en que la cooperación económica, tecnológica o de seguridad con Estados Unidos quede condicionada a una posición subordinada a esta mirada del mundo”, argumentó.
Al conectar con la coyuntura más reciente, afirmó que “las consecuencias de esto se han visto manifestadas en Chile en los últimos días con las sanciones impuestas a funcionarios de nuestro Gobierno, por el solo hecho de dar trámite a un proyecto de inversión, revisando si este cumple o no con los estándares exigidos por la ley chilena”.
De esta manera, Boric defendió la legitimidad del proceso interno, dejando en claro que el gobierno ejerció sus facultades soberanas de evaluación, sin que ello justificara una represalia por parte de Estados Unidos.
El mandatario advirtió que este tipo de presiones tienen efectos que trascienden el caso concreto de las relaciones bilaterales entre Santiago y Washington, permeando hacia el resto de la región latinoamericana.
“Esto, como es obvio, tiene también implicancias para Chile y para el resto de los países de la región, ya que estas dinámicas reducen el espacio autónomo de los países medianos para desarrollarse y diversificar relaciones con actores extraregionales, especialmente con países como China“, alertó.
«Es una lógica que, por lo menos, desde mi perspectiva como jefe de Estado, no podemos aceptar», enfatizó, ratificando una postura contra cualquier forma de injerencia ante la soberanía de nuestro país.
No obstante, aclaro que esto no implica un quiebre con la nación norteamericana y señaló que Chile valora “tener una relación sólida y respetuosa con los Estados Unidos de América”.
Sin embargo, frente a las presiones de alineamiento por parte de Washington, indicó que “la tarea de Chile no es sencillamente negar esa tensión, sino gestionarla en función del mejor interés de nuestra patria”.
Ante la reactualización de la doctrina Monroe por parte de EE.UU., el jefe de Estado propuso una hoja de ruta basada en la autonomía y la cooperación.
Al respecto, planteó que Chile debe “posicionarse como un interlocutor autónomo, articular principios y trabajo concreto en la región, defender nuestra autonomía estratégica y sostener una inserción abierta sin renunciar ni a la relación con Estados Unidos, ni a la diversificación estratégica con otros socios como China, la Unión Europea o India»..
«Frente a cualquier lógica de primacía unilateral, la respuesta más eficaz es la coordinación regional funcional“, recalcó, en sus declaraciones recogidas por Bio Bío Chile.
Adicionalmente, el mandatario extendió un llamado a avanzar hacia una América del Sur más integrada y afirmó que “fortalecer la autonomía de Chile es ampliar nuestras opciones, no limitarlas”.
En su visión, la clave no reside en aislarse o en elegir un bando de forma permanente, sino en construir redes de cooperación más abiertas.
Por ello, pidió formar coaliciones para construir una arquitectura flexible de cooperaciones, e contraposición a “alineamientos permanentes» y «bloques rígidos». Teniendo en cuenta que no es necesario «compartir cada una de las políticas de los socios que tengamos en estas coaliciones».
Con esta declaración, Boric promovió un modelo de relacionamiento internacional para el siglo XXI, donde la autonomía y la capacidad de tejer alianzas múltiples y no exclusivas se erigen como la mejor defensa contra las presiones unilaterales de las grandes potencias.
Puedes ver la alocución completa del presidente de la República a continuación:
La entrada “So pena de castigos”: Boric denuncia presión de Washington y liga sanciones por el cable chino a la doctrina Monroe se publicó primero en El Ciudadano.
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