El decreto ley publicado el pasado lunes en el Diario de la República introdujo medidas como la aplicación de un Impuesto sobre el Valor Añadido reducido, del 6 %, a sectores como la producción de aceite de oliva, la carne de caza y la compraventa de obras de arte en galerías. Según informó EFECOM, hasta ahora estas actividades tributaban al 23 %. El cambio fiscal tiene efectos inmediatos desde el 1 de enero de 2026 y forma parte de un paquete de reformas económicas concertadas entre el Gobierno luso de centroderecha, las principales confederaciones empresariales y la Unión General de Trabajadores (UGT).
Uno de los ejes de este nuevo ciclo fiscal es el incremento del salario mínimo que se sitúa, a partir de este comienzo de año, en 920 euros mensuales. Tal como consignó EFECOM, este aumento representa una variación del 5,7 % con respecto al salario mínimo de 870 euros fijado para 2025 y responde al compromiso alcanzado durante 2024 por los referidos actores sociales y el Ejecutivo. El acuerdo prevé avanzos anuales hasta llegar a los 1.020 euros para 2028, de modo que la actualización salarial adquirirá un carácter progresivo durante los próximos años.
El ajuste del IVA beneficia de manera particular a determinados sectores productivos y comerciales. EFECOM detalló que el sector de la carne de caza resultó especialmente señalado en la argumentación del Gobierno y la alianza parlamentaria AD (centroderecha), al apuntar que "actualmente, casi toda la carne de caza mayor abatida en Portugal se transporta inmediatamente a España, donde se transforma, envasa y comercializa, sin generar ningún ingreso fiscal" para el Estado portugués. Posteriormente, una gran parte de este producto retorna al mercado nacional como mercancía final, generando valor agregado en el extranjero. Las autoridades esperan modificar esta dinámica y captar mayor valor económico para los operadores portugueses con la rebaja tributaria.
De igual forma, la reducción del IVA al 6 % alcanza al sector de la construcción. Esta disposición pretende potenciar el desarrollo del parque habitacional en el país y promover la edificación de viviendas. El Ejecutivo considera que una menor carga fiscal sobre la construcción facilitará tanto la actividad de las empresas del sector como el acceso a la vivienda para los ciudadanos.
En paralelo a las reformas en el IVA, el presupuesto del Estado para 2026 contempla modificaciones en el Impuesto sobre las Personas Físicas (IRS, en sus siglas en portugués). EFECOM reportó que se incrementan los límites de los tramos fiscales y se reducen las tasas en los escalones segundo a quinto en 0,3 puntos porcentuales. Estos cambios están orientados a aliviar la presión fiscal sobre los contribuyentes y corresponder a los objetivos de redistribución y estímulo económico pactados entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos.
Las pequeñas y medianas empresas también verán ajustada su carga tributaria. El impuesto sobre las personas colectivas (IRC) experimentará una reducción hasta el 19 % en 2026, pero solo sobre los primeros 50.000 euros de base imponible, según indicó EFECOM. Esta disminución busca facilitar el desarrollo y continuidad de las iniciativas empresariales de menor tamaño en el contexto nacional.
La batería de medidas fiscales y sociales cuyos efectos se activan con la llegada de 2026 surge del pacto establecido durante el año anterior entre el Gobierno de centroderecha, las cuatro grandes confederaciones empresariales del país y la UGT. El texto, divulgado por EFECOM, precisa que el plan pretende garantizar aumentos salariales sostenidos mediante mecanismos de revisión anuales y proporcionar alivios fiscales que impacten positivamente al conjunto de empresas y trabajadores.
En el caso concreto de la carne de caza, la reducción del IVA se interpreta como un intento por retener el valor agregado en la economía local y evitar su exportación inmediata a países vecinos como España, donde tradicionalmente se ha concentrado el procesamiento y la revalorización del producto antes de que regrese al mercado luso.
A lo largo de los próximos años las autoridades portuguesas esperan que la sucesión de aumentos del salario mínimo y las rebajas tributarias favorezcan el poder adquisitivo de los ciudadanos, impulsen la competitividad de la economía portuguesa y mejoren el equilibrio en las cuentas públicas. Según reiteró EFECOM, la implementación de estas nuevas políticas fiscales y laborales constituye el eje de los presupuestos y de la estrategia económica del actual Gobierno para el ejercicio 2026.
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