Banner tips.cl
Sudán, la guerra olvidada del 2025: entre la geopolítica del oro – petróleo y la catástrofe humanitaria

El Ciudadano

Mientras la atención global se desvía hacia otros focos de las miserias de la guerra, Sudán vive una de las peores crisis humanitarias del siglo XXI. Desde el 15 de abril de 2023, un conflicto brutal entre el Ejército de Sudán (SAF), liderado por el general Abdel Fattah al-Burhan, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), una milicia paramilitar comandada por el general Mohamed Hamdan Dagalo «Hemeti», ha sumido al país en el caos. Más de 120 mil muertos, 8 millones de desplazados internos y refugiados, y 25 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria urgente son el saldo de una guerra que no es espontánea, sino la explosión violenta de décadas de acumulación de poder, desigualdad y codicia por los recursos.

El Ciudadano

Los orígenes profundos: Un Estado construido sobre la exclusión

Para entender esta guerra, hay que retroceder más allá de 2023, incluso más allá de la dictadura de Omar al-Bashir (1989-2019). Sus raíces se hunden en:

  1. El legado colonial británico-egipcio: La administración colonial fomentó un desarrollo desigual entre el norte árabe-musulmán y el sur, centro y oeste predominantemente africano (y en muchos casos no musulmán), gobernando mediante una estrategia de «divide y vencerás» que exacerbó las identidades étnicas y religiosas.
  2. La independencia inconclusa (1956): El nuevo estado heredó estas profundas divisiones, desencadenando dos largas guerras civiles Norte-Sur (1955-1972 y 1983-2005) que culminaron con la secesión de Sudán del Sur en 2011.
  3. El régimen de al-Bashir y la economía de la guerra: Para mantenerse en el poder, al-Bashir creó y financió milicias étnicas (los Janjaweed) para aplastar rebeliones, como la de Darfur (2003). Estas milicias, posteriormente institucionalizadas como las RSF, operaron con impunidad total. La economía se estructuró alrededor del saqueo de recursos (petróleo, oro) por una élite reducida, militar y empresarial, marginando al resto del país.

La causa inmediata: La lucha por el poder y el control económico

Tras la caída de al-Bashir en 2019, una frágil alianza entre el SAF y las RSF gobernó en transición. La chispa que encendió el conflicto fue la disputa por la integración de las RSF (unos 100,000 hombres) dentro del ejército regular, un proceso clave para la transición a un gobierno civil. Este desacuerdo técnico-militar es, en realidad, la punta del iceberg de una batalla por:

  • El control del Estado y su aparato económico.
  • El monopolio de las redes de extracción y comercio de recursos naturales.
  • La influencia regional e internacional.

Los recursos naturales en disputa: El combustible de la guerra

Sudán es pobre en desarrollo humano, pero enormemente rico en recursos naturales. Su control es el botín principal de este conflicto:

  1. Oro: Es el recurso más crítico en la actual guerra. Sudán es el tercer productor de oro de África. Las RSF controlan desde hace años la mayoría de las minas de oro en Darfur y Kordofán, operando una red de exportación ilegal hacia Emiratos Árabes Unidos (EAU) y otros países. Este oro financia sus armas, salarios y lealtades. El ejército (SAF) también tiene sus propias concesiones e intenta controlar este flujo.
  2. Petróleo: Aunque el 75% de las reservas se quedaron con Sudán del Sur, los oleoductos que lo transportan al mar Rojo cruzan Sudán, generando cruciales tarifas de tránsito. Ambas facciones buscan controlar esta infraestructura y los ingresos asociados.
  3. Tierras Agrícolas y Agua: El Nilo y sus afluentes, junto con vastas extensiones de tierra fértil (especialmente en el cinturón de Al Jazira), son vitales. Las RSF, originarias de Darfur, tienen un interés histórico en expandir su control hacia estas zonas ricas, lo que alimenta conflictos con comunidades agrícolas.
  4. Ruta Marítima y Puertos: El control de Port Sudan, en el Mar Rojo, es estratégico para quien quiera gobernar el país, ya que es la principal puerta de entrada para el comercio y la ayuda.

Las naciones e intereses en disputa: El tablero geopolítico

La guerra en Sudán es una guerra por procuración (proxy war) donde actores regionales y globales apoyan a uno u otro bando para defender sus intereses:

  • A favor de las RSF (Hemeti):
    • Emiratos Árabes Unidos (EAU): Es el principal apoyo externo. Provee armas, financiación y cobertura política. Sus motivos: acceso al oro y tierras agrícolas, contener la influencia islamista (asociada históricamente con el SAF), y proyectar poder en el Cuerno de África.
    • Arabia Saudí: Mantiene una compleja relación. Aunque históricamente cercana a al-Burhan, hay indicios de que facciones dentro del reino ven con buenos ojos a Hemeti por su capacidad de proveer mercenarios (las RSF han combatido en Yemen del lado saudí).
    • Rusia: A través del Grupo Wagner (ahora probablemente reconvertido), tiene vínculos estrechos con las RSF, a cambio de concesiones mineras (oro).
  • A favor del Ejército (SAF/Al-Burhan):
    • Egipto: Su aliado tradicional. Ve al ejército sudanés como un baluarte contra la inestabilidad en su frontera sur y como garante de sus intereses en las aguas del Nilo. Proporciona apoyo militar y diplomático.
    • Actores islamistas: Redes de antiguos funcionarios del régimen de al-Bashir, dentro y fuera de Sudán, que se han reagrupado y apoyan al SAF como mal menor frente a las RSF.
  • Otros actores:
    • Sudán del Sur, Chad, Etiopía, República Centroafricana: Países vecinos directamente afectados por el flujo de refugiados y la inestabilidad. Sus líneas étnicas y de lealtad se cruzan con las de Sudán, complicando el panorama.
    • Estados Unidos y Occidente: Su influencia es limitada. Han impuesto sanciones a ambos bandos y buscan una solución negociada, pero carecen de un poder real sobre el terreno.

Una crisis de derechos humanos con nombre y apellidos

Esta no es solo una guerra entre generales. Es una guerra contra la población civil. Ambas partes han cometido crímenes de guerra y posiblemente crímenes de lesa humanidad: violencia sexual sistemática, ejecuciones extrajudiciales, tortura, destrucción de hospitales y bloqueo de ayuda humanitaria. El reclutamiento de niños y la limpieza étnica, especialmente en Darfur (donde las RSF atacan a comunidades masalit y no árabes), repiten los horrores de hace dos décadas.

La disputa por el oro, el petróleo y la tierra no es una causa secundaria; es el motor que prolonga el sufrimiento y financia las balas. La comunidad internacional, distraída y cómplice por sus vínculos con los actores regionales, ha fallado en proteger a los sudaneses. Mientras las potencias sigan viendo a Sudán como un tablero de recursos geopolíticos, la maquinaria de la muerte seguirá funcionando, y el sueño de un Sudán democrático y en paz, nacido de la revolución de 2019, se desvanece en el humo de los combates movido por la codicia humana tras los recursos naturales de las naciones.

El Ciudadano

La entrada Sudán, la guerra olvidada del 2025: entre la geopolítica del oro – petróleo y la catástrofe humanitaria se publicó primero en El Ciudadano.

Enero 2, 2026 • 2 horas atrás por: ElCiudadano.cl 35 visitas

🔥 Ver noticia completa en ElCiudadano.cl 🔥

Comentarios

Comentar

Noticias destacadas


Contáctanos

completa toda los campos para contáctarnos

Todos los datos son necesarios
Banner imotores.cl