
"Si algo me une a vosotros, mi familia virtual de verdad, es la sinceridad, y esta vez no podía ser de otra manera... ¿Recordáis que hace unos meses estaba un poquito pachucha, en cama y con médicos? Empezamos con pruebas que han llevado bastante tiempo, pero que, con resultados, calma, confianza y unos buenos médicos, se llega a la mejor decisión. No la que me hubiese gustado, pero sí la mejor, estoy segura". Este es el mensaje, acompañado de una imagen desde la cama del hospital junto a su médico, con el que Tamara Gorro revelaba el pasado viernes que ha tenido que pasar por quirófano después de varios meses marcados por un problema de salud que le obligó a guardar reposo durante varias semanas y del que no había dado ningún detalle hasta el momento.
Tampoco lo ha hecho ahora, explicando que si ha decidido no compartir su diagnóstico es "principalmente porque es algo que quiero vivir en la intimidad y, lo más importante, tengo unos pequeños que ya son mayores y hay veces que hay que "ocultar" cosas para no acentuar su preocupación. Van siendo mayores y todo les llega aunque no queramos" se sinceraba haciendo referencia a que lo más importante en este momento tan complicado es que sus hijos Shaila y Antonio -fruto de su relación con Ezequiel Garay- estén al margen de lo que se pudiese comentar sobre su salud de hacer público qué es lo que le pasa.
Y ha sido este lunes, después de un fin de semana de 'desconexión absoluta' -ya que como ha revelado "estoy sin teléfono, no atiendo WhatsApp, no cojo llamadas"- cuando Tamara ha reaparecido en redes sociales con varios vídeos compartidos en sus stories de Instagram en los que ha actualizado cómo se encuentra y ha respondido a las críticas por su decisión de contar su operación pero no explicar qué le sucede.
"Si me van a operar, que fue de forma inminente, y no voy a estar unos días, voy a generar esa incertidumbre", ha justificado, dejando claro que en este caso "el diagnóstico es igual" y solo corresponde a ella, a su familia y a los médicos que la están tratando. "Esto viene de hace tiempo. Se ataja, se aprieta el tornillo y ya está", ha expresado rotunda.
Sin embargo, sí se ha sincerado para confesar que "emocionalmente no lo estoy llevando bien" y a pesar de que intente mostrar su mejor cara con su 'familia virtual' para no generar más preocupación de la que ya existe, no están siendo momentos fáciles; de ahí que, en "reposo absoluto" -pasará todo julio en Madrid y si todo va bien en agosto disfrutará de unos días de vacaciones en Ibiza- haya decidido mantenerse alejada del teléfono y del foco mediático.
"La intención era esa, decir 'desaparezco', pero que sepáis por qué" ha concluido, asegurando que "la vida es así" y ahora lo único importante es descansar y centrarse por completo en su recuperación arropada por sus seres queridos y por Cayetano Rivera, que sería uno de sus grandes apoyos en este duro trance a pesar de la discreción con la que están llevando su relación.
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