La tarde del 22 de junio de 1983, la adolescente de 15 años, hija de un funcionario de la Santa Sede, fue vista por última vez cuando salía de una clase de música en un instituto romano. Desde entonces se le perdió todo rastro y comenzó un enigma donde se mezclan hipótesis de abusos sexuales por parte de religiosos y de venganzas mafiosas con la apertura de tumbas vacías y la existencia de una misteriosa mujer a la que El Vaticano mantuvo oculta durante años. En enero de este año, la justicia italiana imputó a una nueva sospechosa
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