El Ciudadano
Por Mayda Plant

Salí hace tres semanas del hospital psiquiátrico El Peral. Jamás imaginé llegar a un lugar así. Por estigma, por prejuicio, por desconocimiento. Arrastro asuntos mentales-emocionales desde la adolescencia (que llevo como bandera de lucha, con orgullo), sin embargo, establecerme un tiempo en un centro de salud mental me parecía peor que crazy. Y lo necesitaba, mi estado psicológico ya no daba más, el tratamiento ambulatorio no estaba resultando, entonces esto era lo que quedaba, créanlo.
Así es que mi camino comenzó en este lugar donde no todo es como se piensa; excelente equipo médico está contigo 24/7, ningún hueón con camisa de fuerza (al menos en la unidad donde yo estuve, no), sí infinitas reglas y rutina… y una vez creo que les dije a los compas del Peral, algo como «esto es lo último, es el fin del eslabón del caos… no, en realidad son dos trayectos: o la cárcel o el psiquiátrico».
Pero como ya expresé, hay mucho de estigma en este tipo de lugares, como asimismo, claro, interacción todos los días con personas maravillosas. Una de ellas fue mi motor y desgano, fue mi todo. Un pro con el que podíamos hablar de todos los temas posibles, nos hicimos amigos… ¿Y? La única manera de poder comunicarme con él de forma perfecta, era (es) a través de la poesía. Es un regalo y no. Desde el encierro de cuatro meses.
Regalo y no. No y no.
Acá voy…
Necesito que termine el encierro
sino la demencialidad temporal
ya no lo será tanto y entonces
claro
será peor.
Varios estaremos como salidos
del Manicomio Arkham,
matando esperanzas ajenas pero
principalmente propias.
No es bueno
no.
Yo te pregunto:
¿Sabes lo que es ser Bipolar?
¿Sabes lo que significa sobrepensar todo
porque jamás algo se «ve»
de ververver
con claridad?
Es habitar mente y cuerpo distintos…
¿Sabes lo que se siente cansarse del resto
y
más aún de uno mismo
casi todo el tiempo?
No
no lo sabes
carne simplemente…
nuestra carne atrapada en la celda
más furiosa, letal
y de «y» y no «i»
fusionándose, nada más
lejanía de espíritu y edad.
Cerraste tus ojos ante el inmenso de la verdad
que el universo
te imponía,
cerraste tu mente ante el infinito
de las posibilidades que
pudimos elegir…
el mundo fue nuestro, RA
nuestro en este lugar sombrío
solitario, lleno de reglas, opciones pocas
Ahueonao.
Basura.
Errante.
Viejo. Tu alma es vieja.
como esta casa de locura
malnacimiento del tardío deseo, esto es (fue).
Pésimo día, mes, año, vida para darnos cariño.
Jamás, nunca
nunca jamás lo harás
nunca jamás lo haré.
Salir, anhelo, obsesión, necesito
salir, anhelo.
Por Mayda Plant
Las expresiones emitidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.
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